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¿Estamos Ante una Situación Similar al Preámbulo de la Crisis de 1929?

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Hechos recientes demuestran que la economía, a nivel mundial, está en un momento crítico: la caída en el precio del petróleo y la fortaleza del dólar son los casos más visibles. Pero existen otro tipo de fenómenos económicos, como la caída de los precios internacionales de gran parte de las materias primas o commodities, que dejan en veremos el desempeño económico de los países dependiente de este tipo de bienes. La cuestión, es que, según expertos, las características que registra el comportamiento de la economía global tienen algunas similitudes a las de la crisis vivida en 1929.
Dentro del sistema capitalista, son normales los altibajos que se presentan a nivel económico. Ejemplo de ello, son las crisis de 1929, de 1973 y del 2004, cada una con sus propias causas: sobreproducción, aspectos monopólicos, guerras y/o desordenes monetarios. Pero ¿Qué fue lo que ocurrió en la crisis de 1929? ¿Cuáles fueron sus características? ¿Por qué se encuentran similitudes con lo que hoy se vive?
Lo primero que se debe hacer es ubicar el contexto histórico en el cual se dio la crisis del 29. Europa se recuperaba de la primera guerra mundial, que había finalizado en 1919, y los castigos que los países aliados impusieron sobre Alemania fueron excesivos. De igual forma, ya se empezaba a entrever un auge a nivel comercial dado que los países industrializados se ubicaron estratégicamente a nivel geográfico, por lo que la crisis terminó por afectar a todo el globo, aunque con mayor fuerza a Estados Unidos, Inglaterra y Alemania. Entendido el contexto espacio-temporal, descifremos las causas.
Entre la literatura relacionada a qué originó la crisis del 29, se encuentra de todo un poco. Sin embargo, las causas fundamentales se pueden resumir en tres aspectos: Sobreproducción, que ante la recuperación de las economías europeas generaron un incremento en los inventarios de Estados Unidos; el desorden monetario, generado por la inestabilidad de las bolsas de valores a través de la especulación, la eliminación del patrón oro y las transacciones basadas en dos monedas, dólar y libra esterlina; finalmente, la desigual y relativa recuperación económica entre los países, aunque se suponía que Europa estaba mejorando, su nivel de endeudamiento y la inflación desbordada en Francia y Alemania contrastaban con la situación de Estados Unidos e Inglaterra, quienes optaron por políticas deflacionarias y proteccionistas.
De esta forma, se observa que las características propias de la coyuntura económica de 1929, fueron la deflación, la caída de la producción, la acumulación de stocks, el desempleo masivo, la contracción del comercio mundial y la ruptura del sistema de pagos internacionales. Ahora, se puede entrar a analizar algunos aspectos que presentan similitud entre lo que fue el preámbulo de la crisis del 29 y el comportamiento actual de la economía.
Por un lado, en 1929 se evidenció un proceso agresivo de endeudamiento por parte de algunos países como Alemania. Hoy, tan solo en Europa, se presenta el caso del excesivo déficit en la balanza comercial de PIIGS, término peyorativo para referirse a los países de la periferia europea: Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España. Se podría pensar que algo de común hay con la tercera causa de la crisis del 29: desigual y relativa recuperación económica entre los países.
Por otro lado, en 1929 la caída de las bolsas de valores fue un efecto encadenado y seguido. En 1927 se produjo la caída del mercado de valores de Alemania, en 1928 cayó el de Gran Bretaña, en febrero de 1929 el de Francia y remató en octubre del mismo año con el de New York, en Estados Unidos. En la actualidad la situación no es muy diferente, basta ver las idas y venidas en los movimientos bursátiles de Wall Street y de la bolsa china. Con dicha situación se evidencia parte de causa determinada como: desordenes monetarios.
Agregado al caso anterior, hay un elemento aún más específico. La deflación que desde 1932 no se observaba en los países desarrollados, como los que conforman en la actualidad el G-7. Contrario ocurre con los países emergentes, donde la inflación presenta incrementos superiores a los tendenciales. Esto, eleva el stock de inventarios y ocasiona  declives en el comercio internacional, a pesar de la caída que desde el 2010 han presentado diversas materias primas, (Gráfica 1). Esta situación puede ocasionar que los países desarrollados aplacen las compras, ante expectativas de precios más bajos, dando lugar a un efecto domino, donde los empresarios no tienen incentivos para invertir, se genera desempleo y se frena la dinámica económica mundial. Vuelve y juega la similitud, aunque menos fuerte, con una de las causas de la crisis de 1929: la sobreproducción.
Fuente: Datos del Banco Mundial. Gráfica de Sectorial.
De esta forma, puede concluirse que algunos comportamientos de la economía actual presentan características emparentadas con las que dieron origen a la crisis de 1929. Al respecto, quedan dos elementos por añadir. El primero está relacionado con la continuidad de las fricciones geopolíticas, pero con nuevos jugadores agregados, como China, Brasil e India. El segundo, es que en la actualidad se encuentran características adicionales en la economía, como es el caso del calentamiento global. En todo caso, los factores del entorno son determinantes y cada momento en la historia es único. Por esta razón, atreverse a asegurar puede tener la misma validez que atreverse a descartar.

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