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¿Qué Tanto Riesgo Presentan los Derivados más Complejos del Mercado?

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Los derivados financieros son instrumentos ampliamente útiles en el mercado. Sin embargo, dada la complejidad que presentan algunos de ellos, el nivel de riesgo inherente puede conllevar desastres económicos, tal como se presenció en 2008.

Fuente imagen: www.freeimages.com
Autor: Ilker

Unos de los principales instrumentos financieros son los derivados, los cuales, entre otras cosas, permiten a las personas y/o empresas anticiparse y cubrirse de los riesgos o cambios que pueden ocurrir en el futuro, de tal manera de evitar ser afectados negativamente por la volatilidad del mercado. Esencialmente, son cuatro los tipos de derivados financieros existentes: Forwards, Futuros, Swaps y Opciones. No obstante, entre ellos se pueden combinar, por lo que se pueden formar instrumentos más complejos y que atiendan de mejor forma las necesidades financieras de sus interesados.
Los contratos swap posibilitan la gestión y cobertura de los riesgos de tipos de interés y tipos de cambio, pero no sólo eso, también son susceptibles de transformar las características intrínsecas de ciertos activos y pasivos; esto, permitiendo intercambiar intereses fijos por variables y viceversa y reemplazar una divisa por otra, etc. Este instrumento se considera un producto financiero complejo, que consta de un acuerdo entre dos partes para intercambiar flujos en el futuro. Comúnmente, los swaps se realizan sobre tasas de interés y divisas, intercambiando flujos de intereses en una misma moneda o, en el segundo caso, realizando la operación con las divisas acordadas, ambos en ciertas fechas previamente convenidas.
Dentro de estos contratos hay múltiples tipos de instrumentos que no solo asemejan complejidad, sino también un nivel importante de riesgo, especialmente los swaps de incumplimiento de crédito (CDS) y los swaps de monedas (CCS). El primero se conoce por ser el derivado de crédito más importante y base de la crisis subprime originada en 2008. Éste, es un contrato que proporciona seguro contra el riesgo de incumplimiento de parte de un agente específico. De esta forma, el comprador del seguro obtiene el derecho a vender los bonos emitidos por la empresa a valor nominal y el vendedor del seguro se compromete a comprarlos a su valor nominal, si ocurre un evento de crédito. Quien adquiere el CDS realiza pagos periódicos al vendedor de forma periódica hasta el final de la vida del contrato o hasta que ocurra alguna situación de incumplimiento.
A partir de la venta de una cartera de CDS, se origina una estructura alternativa conocida como Obligaciones de Deuda Garantizadas Sintéticas o CDO sintéticos, recordados especialmente por su papel protagónico en la crisis subprime. En ellos, se vende una cartera de CDS a terceras partes, transfiriendo el riesgo de incumplimiento a los tenedores de la CDO sintética. El resultado del no control de estos instrumentos ya se conoce, por lo que los diferentes países ya establecieron regulaciones en pro de controlar su uso y su posible colapso.
Por su parte, el CCS es un contrato entre dos partes que desean intercambiar un subyacente, en este caso una divisa, y los pagos de intereses de una moneda por el subyacente e intereses en otra moneda. En este tipo de swap existe en algunos casos traspaso del principal al inicio, o simplemente se estipula el tipo de cambio al que queda fijada cada una de las obligaciones. Este instrumento es utilizado con frecuencia para aprovechar ventajas comparativas y como cobertura y reducción de exposición al riesgo cambiario.
A pesar de ser utilizado como un instrumento de cobertura, los CCS no necesariamente generan el efecto deseado e incluso hacen que se incurra en nuevos y mayores riesgos debido al mal manejo que se le da. Por un lado, se observa un riesgo de crédito, el cual parte de la posibilidad que una de las contrapartes incumpla sus obligaciones y deje a la otra con un flujo complejo de gestionar; adicionalmente, está el riesgo de liquidez, que está asociado a la dificultad con la que se deshace una operación.
De esta forma, se observa que los derivados pueden ser instrumentos ampliamente útiles en los mercados financieros. Sin embargo, tal como lo afirmó Warren Buffet, estos son o pueden ser armas de destrucción masiva para la economía, dado que las personas que los crean y los utilizan no comprenden muy bien su funcionamiento.
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