La fabricación de productos de la refinación del petróleo venía con buen crecimiento desde 2021. Sin embargo, en el primer semestre de 2024, presentó una disminución debida a la caída en las ventas de combustibles, lo que ha generado preocupación entre los distribuidores minoristas por las afectaciones que sufre la economía del sector.
Artículos Especiales: análisis y cifras
Si bien el precio de la gasolina corriente ha tenido un impacto en la disminución de las ventas y por tanto en la producción, esta no es la única razón, puesto que, si bien los combustibles líquidos obedecen a artículos de consumo de primera necesidad, la menor producción también se debe, y en mayor medida, a la desaceleración en la economía y a la menor producción de sectores claves como la construcción civil y de vivienda, así como la contracción en la industria.
La caída en la demanda de refinados refleja una desaceleración macroeconómica más profunda. Según datos de DANE, la construcción contrajo 5,3% en 2023, mientras la industria manufacturera mostró debilidad sostenida. Actores clave como Ecopetrol, Refinería de Cartagena y distribuidoras regionales enfrentan presiones de margen. Esta dinámica anticipa menores inversiones en infraestructura y transporte, sectores que históricamente sostienen la demanda de combustibles en el país.
Las empresas refinadoras y distribuidoras deben ajustar estrategias operativas ante menor demanda estructural. La contracción económica limita la capacidad de hogares e industrias para absorber incrementos de precios. Esto exige optimizar costos, diversificar portafolios de productos y explorar segmentos menos sensibles al ciclo económico. A largo plazo, persiste incertidumbre sobre la recuperación de sectores clave para la demanda de combustibles.
