En 2023, la producción de aceros largos cayó a 1,5 millones de toneladas, 45.000 menos que en 2022, afectada por la desindustrialización y el aumento de importaciones de países como China y Brasil. El consumo per cápita de acero, de 64 kg, se mantuvo muy por debajo del promedio regional (120 kg). Entre enero y septiembre de 2024, las exportaciones crecieron 17,5% en volumen, pero disminuyeron 10,9% en valor, mientras que las importaciones aumentaron 12,5%, con China liderando.
Artículos Especiales: análisis y cifras
Las salvaguardias comerciales buscan proteger al sector, complementadas por proyectos como una planta de aceros planos para reducir la dependencia de importaciones. Con inversiones proyectadas de $1,2 billones, enfocadas en sostenibilidad, el sector apuesta por superar los retos globales, fortalecer su competitividad y consolidarse como motor de desarrollo económico en Colombia.
La cadena siderúrgica colombiana integra a más de 800 empresas, desde productores primarios hasta transformadores especializados. Acerías Paz del Río y Gerdau Colombia concentran significativa capacidad productiva, mientras pequeños y medianos productores enfrentan presión competitiva. La integración vertical limitada y dependencia de materias primas importadas generan vulnerabilidades estructurales, evidenciadas en márgenes operacionales comprimidos y capacidad instalada subutilizada en segmentos específicos.
Para empresas siderúrgicas, la estrategia competitiva requiere diferenciación hacia productos de mayor valor agregado y nichos especializados. La modernización tecnológica, mejora de eficiencia energética y certificaciones ambientales son imperativas para acceder mercados internacionales exigentes. Simultáneamente, debe fortalecerse la articulación con sectores demandantes locales—construcción, automotriz, manufactura—para dinamizar consumo interno y reducir dependencia exportadora.
