- En Colombia se forman 390.000 hogares urbanos al año, pero solo se construyen cerca de 220.000 viviendas, profundizando la brecha habitacional.
- La informalidad laboral y la baja educación financiera limitan el acceso al crédito hipotecario y dificultan el cierre financiero de las familias.
- Entidades como el FNA y las cajas de compensación promueven productos verdes, programas de ahorro y soluciones flexibles que impulsan la inclusión y la eficiencia en la construcción.
Durante la apertura del foro “Infraestructura y Vivienda” de ANIF, Gabriela Bonilla, directora de estudios de Camacol, señaló que en Colombia se forman anualmente alrededor de 390.000 hogares urbanos, mientras que la capacidad del sector para proveer soluciones formales de vivienda no logra cubrir esa demanda. Este desbalance impulsa el crecimiento de la vivienda informal y la reacomodación en hogares ya existentes, profundizando el déficit habitacional.
Frente a este contexto, Federico Suárez, vicepresidente inmobiliario de Bancolombia, advirtió que el país enfrenta dos grandes desafíos estructurales: un déficit habitacional no solo cuantitativo sino también de calidad, y la pérdida de accesibilidad, dado que los precios de la vivienda han crecido a mayor ritmo que los ingresos de los hogares. En sus palabras, “en el mejor de los casos se construyen cerca de 220.000 viviendas al año, cifra insuficiente frente a la demanda”.
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Acceso al crédito: informalidad, educación financiera y nuevas soluciones
Para el sistema financiero, el acceso a crédito hipotecario continúa siendo una de las principales limitaciones para la reactivación del sector. Suárez destacó tres factores clave:
- La alta informalidad laboral, que dificulta a los bancos construir un historial crediticio confiable para gran parte de la población.
- La baja educación financiera, que afecta la capacidad de ahorro y manejo del crédito incluso entre trabajadores formales.
- La necesidad de productos financieros más flexibles, adaptados a los diferentes perfiles de ingreso.
El vicepresidente de Bancolombia enfatizó la importancia de recuperar la confianza en la política pública de vivienda, con incentivos fiscales al ahorro y continuidad en los programas de apoyo. Asimismo, subrayó el papel estratégico del Fondo Nacional del Ahorro (FNA), cuyas iniciativas están siendo adoptadas por la banca tradicional. Finalmente, mencionó que la habilitación del suelo urbano y las políticas de renovación urbana son determinantes para reducir costos y hacer más asequible la vivienda formal.
Cajas de compensación: sostenibilidad, educación y programas innovadores
Juan Pablo Mejía, gerente de subsidio y vivienda de Compensar, resaltó la importancia de mantener la independencia de la cadena de valor del sector, más allá de los cambios de gobierno. Explicó que el 22 % de las cotizaciones de los afiliados a las cajas se destinan de manera exclusiva al Fondo de Vivienda de Interés Social (VIS), garantizando estabilidad en la financiación. En la última década, Compensar ha invertido 4,6 billones de pesos en VIS, reafirmando el papel contracíclico de las cajas.
Fondo Nacional del Ahorro: inclusión financiera y sostenibilidad
El vicepresidente del Fondo Nacional del Ahorro (FNA), Luis Gabriel Marín, destacó que la prioridad de la entidad es ampliar el acceso a la vivienda, especialmente para la población informal. Más del 80 % de los usuarios del FNA pertenece a este segmento, lo que refleja su rol en la inclusión financiera. Actualmente, el FNA ofrece créditos con tasa de interés de 0 % para facilitar cierres financieros y ha alcanzado a 2,4 millones de usuarios.
En el segmento hipotecario, financia hasta el 90 % de viviendas usadas, mientras que en construcción ha apoyado 72 proyectos y cerca de 12.000 unidades. La entidad impulsa la sostenibilidad mediante créditos con sello verde y soluciones de energía solar fotovoltaica que no requieren garantía hipotecaria. Además, promueve la educación financiera personalizada para fortalecer la capacidad de ahorro de los beneficiarios.
Desde hace dos años, el FNA ha avanzado en la incorporación de criterios de sostenibilidad bajo la certificación EDGE, con 1,5 billones de pesos disponibles para crédito constructor verde, consolidándose como un actor clave en el financiamiento sostenible del sector.
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El camino hacia una recuperación sostenida
Los panelistas coincidieron en que la reactivación del sector vivienda en Colombia requiere voluntad política, coordinación institucional y continuidad en los programas de apoyo. La combinación de políticas públicas estables, innovación financiera y desarrollo urbano planificado es esencial para cerrar las brechas estructurales.
Mientras las entidades financieras y las cajas de compensación fortalecen sus estrategias de inclusión y sostenibilidad, el reto persiste en traducir esas iniciativas en mayor velocidad de ejecución y en más hogares con acceso efectivo a vivienda digna.