La carrera por liderar el desarrollo de la inteligencia artificial generativa está exigiendo niveles de capital sin precedentes para sostener la infraestructura tecnológica necesaria. Las proyecciones financieras más recientes indican que la compañía líder del sector necesitaría levantar cerca de US$ 207.000 millones en fondos adicionales antes de finalizar la década, un monto destinado casi exclusivamente a cubrir los crecientes costos de alquiler de servidores y potencia de procesamiento en la nube.
Según El Tiempo, un análisis realizado por HSBC destaca que los recientes acuerdos estratégicos de la firma tecnológica, que incluyen contratos por US$ 250.000 millones con Microsoft y US$ 38.000 millones con Amazon, han disparado sus requerimientos operativos. Estos compromisos han elevado la capacidad de cómputo contratada a un total de 36 gigavatios, lo que encaminaría a la empresa a asumir una factura anual por centros de datos cercana a los US$ 620.000 millones, aunque se estima que solo un tercio de esta infraestructura estaría operativa para el 2030.
Para garantizar la viabilidad de estas inversiones, el modelo de negocio apunta a una expansión masiva de su base de usuarios, proyectando alcanzar los 3.000 millones de personas, lo que equivaldría al 44,0 % de la población adulta mundial, excluyendo a China. La sostenibilidad financiera dependerá de lograr que el 10,0 % de estos usuarios pague por el servicio, duplicando la tasa de conversión actual del 5,0 %, bajo la premisa de que los asistentes de IA se volverán tan cotidianos como el software de oficina.
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