El sector inmobiliario en Colombia ha experimentado una transformación estructural en su dinámica de precios durante la última década, evidenciando una desconexión creciente frente a los gastos operativos de edificación. Entre los años 2014 y 2025, el valor de los inmuebles registró un incremento acumulado del 116,0 %, una cifra que supera con amplitud el comportamiento de los insumos constructivos. Esta tendencia ha generado que la relación entre ambas variables pase de 1,03 en 2015 a un máximo histórico de 1,33 al cierre del periodo analizado.
Según datos del DANE analizados por el analista Mauricio Cabrera, mientras el índice de precios de la vivienda escaló de forma sostenida, los costos de construcción solo aumentaron un 69,0 % en el mismo lapso. El experto señala que esta diferencia no es capturada totalmente por los indicadores oficiales, ya que responde a factores externos como el costo de la tierra, los gastos financieros y los márgenes de utilidad de las empresas constructoras.
Este encarecimiento tiene efectos directos sobre la demanda y la accesibilidad de los hogares colombianos. Si bien la población que percibe un salario mínimo mantiene cierta capacidad de adquisición debido a que los precios han subido en proporciones similares a este rubro, aquellos ciudadanos con ingresos inferiores enfrentan barreras de acceso cada vez más altas. El mercado actual depende estrechamente de la suficiencia de los subsidios estatales; de lo contrario, la sostenibilidad del sector requerirá ajustes en los precios del suelo o una reducción en las expectativas de rentabilidad de los desarrolladores para equilibrar la oferta con la realidad económica.
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