El panorama del consumo en Colombia experimentará una moderación significativa durante 2026, influenciado por factores macroeconómicos determinantes como el alza en la inflación, el encarecimiento del crédito y un incremento en el flujo de importaciones derivado de la revaluación. Este nuevo contexto obliga a los hogares a reconfigurar sus decisiones de compra, priorizando el ahorro y la planeación financiera frente a un año que, a diferencia del anterior, no contará con el impulso extraordinario de la adquisición de bienes durables como vehículos y electrodomésticos, los cuales marcaron la dinámica comercial reciente.
Según El Nuevo Siglo, Camilo Herrera, fundador de la consultora Raddar, proyecta que el crecimiento del gasto de los hogares pasará del 3,6 % registrado en 2025 a un rango entre el 2,0 % y el 2,5 % para el presente año. El experto explica que esta desaceleración responde a ciclos naturales de consumo: quienes adquirieron bienes de alto valor el año pasado no repetirán esas compras inmediatamente. Además, advierte que los productos importados están ganando terreno frente a la manufactura nacional, lo que plantea un reto adicional para la competitividad de la industria local en medio de un entorno de mayores costos operativos.
Ante este escenario de “enfriamiento” del gasto, la recomendación principal para las familias es adoptar una estrategia contraintuitiva: separar el ahorro al momento de recibir el ingreso, en lugar de esperar a guardar lo que sobre a fin de mes. Herrera enfatiza que, en un año con presiones inflacionarias persistentes y mayores gastos proyectados en salud, la disciplina financiera será crucial para mantener la estabilidad económica del hogar y evitar el sobreendeudamiento en un periodo donde la liquidez será más restringida.
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