El sector cementero en Colombia atravesó un 2025 de profundos contrastes, mostrando una evidente desconexión entre la producción y la demanda real del mercado. La industria se ve impactada por la contracción general de la economía, reflejada en la caída del PIB de construcción de un 3,3 % en el segundo trimestre, principal impulsor del sector. La caída es especialmente crítica en el subsector de edificaciones, que retrocedió un 8,1 %, y no logró ser compensado por el dinamismo de las obras civiles, que crecieron un 0,8 %. Como resultado, aunque la producción de cemento gris mostró un leve repunte del 2,4 % a septiembre, los despachos nacionales cayeron un 3,1 %. La dicotomía se explica por el desplome de la construcción formal, mientras la demanda se sostiene únicamente por la resiliencia del canal minorista, con un crecimiento de 10,5 %. La débil demanda ha estancado los precios del productor, que no muestran crecimientos significativos. En medio de este panorama interno, el sector ha encontrado un fuerte dinamismo en el frente externo, con un crecimiento extraordinario de las exportaciones de un 129,9 % a julio. Sin embargo, las perspectivas para 2026 son complejas: la industria enfrenta una doble amenaza por la contracción de la demanda de vivienda ante recortes presupuestales, y una inminente crisis en el suministro de gas natural que amenaza con disparar los costos de producción.
