China ha dado inicio formal a la segunda fase de pruebas técnicas para la tecnología 6G, con el ambicioso objetivo de lograr velocidades de internet móvil superiores a los 100 gigabits por segundo. Este avance busca transformar radicalmente la conectividad digital durante la próxima década, cimentándose sobre una etapa inicial que logró consolidar una reserva de más de 300 tecnologías clave. Dicha evolución permitirá habilitar aplicaciones de comunicación ultrainteligente, holografía en tiempo real y una integración profunda con sistemas autónomos, superando ampliamente las capacidades actuales de transmisión de datos.
Según el portal Emprendedor, el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información anunció desde Beijing que esta nueva etapa se enfocará en ensayar redes completas de sistemas y avanzar en la fabricación de equipos precomerciales. Tal esfuerzo tiene como propósito validar capacidades esenciales como el soporte en múltiples frecuencias, la latencia extremadamente baja y la conexión masiva de dispositivos en escenarios tanto urbanos como rurales. De esta manera, se pretende demostrar el desempeño de prototipos en condiciones cercanas al uso comercial, integrando inteligencia artificial directamente en la infraestructura de red.
Un factor determinante en esta carrera global es la robusta base instalada del país asiático, que ya cuenta con más de 4,8 millones de estaciones base 5G y conecta a más de 1.200 millones de usuarios. La infraestructura permite que las redes experimentales se construyan sobre plataformas probadas, acelerando el aprendizaje frente a la competencia internacional de regiones como Europa y Norteamérica. Aunque la disponibilidad comercial no se prevé hasta finales de la década, los resultados de dichas pruebas definirán el liderazgo en la economía digital futura y los estándares globales de telecomunicaciones.
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