El sector de entretenimiento proyecta un incremento del 7,5 % en sus costos totales para el año 2026 debido al aumento del 23,0 % en el salario mínimo y la reducción de la jornada laboral a 42 horas semanales a partir de junio. Dicha coyuntura normativa amenaza con disminuir la productividad por empleado en un 4,5 %. Esto resulta crítico para una industria donde el 60,5 % de los ocupados percibe ingresos cercanos o inferiores al salario mínimo. Adicionalmente, el gremio enfrenta un estancamiento en la generación de empleo. Lo anterior ocurre tras haber registrado una contracción operativa en el periodo anterior y mantener una alta sensibilidad a la inflación, que cerró 2025 en el 5,1 %.
Según un análisis de la firma SIA, las ineficiencias en el control del tiempo laboral, como las tardanzas y los almuerzos extendidos, generan pérdidas de entre 25 y 30 minutos diarios por empleado. Lo anterior se traduce en un costo oculto millonario para las empresas. El reporte destaca que, bajo la nueva estructura salarial de 2026, una compañía con 500 empleados podría perder más de $1.058 millones anuales pagando tiempos no trabajados. Esta fuga de capital afecta directamente la competitividad de las organizaciones culturales y recreativas. De hecho, estas organizaciones suelen operar con márgenes ajustados y turnos rotativos difíciles de supervisar manualmente.
Para mitigar este impacto financiero, la implementación de sistemas de marcación biométrica y facial permite recuperar entre 15 y 25 minutos productivos por día y empleado. Igualmente, estas herramientas tecnológicas eliminan la estimación subjetiva y garantizan el pago exacto de las horas laboradas. Así se evitan sobrecostos por recargos no validados. De esta manera, las empresas del sector pueden transformar la gestión del tiempo en un activo controlado. Logran así proteger su sostenibilidad económica sin necesidad de recortar personal en un entorno de alta presión inflacionaria.
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