El sector de hidrocarburos atraviesa una coyuntura de desaceleración estructural, evidenciada por una contracción del 16,5 % en el valor de sus ventas externas entre enero y noviembre de 2025, periodo en el cual se facturaron US$11.515,0 millones. Dicho retroceso financiero corre paralelo a una disminución operativa significativa, pues la producción promedio se situó en 803.600 barriles diarios, cifra que representa una caída del 16,7 % frente al año anterior. Tal comportamiento implica que la industria nacional dejó de extraer cerca de 160.700 barriles cada día en comparación con 2024, reduciendo sustancialmente la oferta disponible tanto para refinación interna como para exportación.
Según La República, el informe de la cámara petrolera Campetrol detalla que la tendencia negativa en los despachos internacionales se consolidó desde inicios de 2023, profundizándose con caídas mensuales que llegaron a superar el 30,0 %. Para el mes específico de noviembre de 2025, las exportaciones de crudo se ubicaron en 423.000 barriles por día, volumen que denota un descenso anual del 7,8 % y que correspondió al 57,0 % de la producción fiscalizada del país, confirmando una menor asignación de barriles hacia los mercados foráneos.
En cuanto a los destinos comerciales, Panamá y Estados Unidos se mantienen como los principales compradores, concentrando, junto a India y otros mercados como Costa de Marfil y Jamaica el 84,8 % de la demanda total. Sin embargo, la dinámica bilateral ha sufrido cambios drásticos; mientras las ventas hacia territorio estadounidense se desplomaron un 64,4 % y los envíos a Países Bajos cayeron un 100,0 %, las exportaciones hacia Panamá repuntaron un 69,2 %, sumando US$124,0 millones adicionales. Lo anterior sugiere una reconfiguración logística en la distribución del energético nacional ante la volatilidad de la demanda global.
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