La Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME) fijó el precio promedio internacional del carbón de referencia en US$84,69 por tonelada para el año gravable 2025, cifra determinante para calcular el impuesto sobre la renta del sector extractivo. Al comparar este valor con los umbrales históricos, se evidencia que la cotización se mantuvo por debajo del percentil 65, establecido en US$104,94, lo que implica que las compañías mineras no deberán liquidar puntos adicionales en su tarifa tributaria. En consecuencia, la carga fiscal para estas empresas no sufrirá incrementos, dado que no se activaron los rangos de sobretasa del 5,0% ni del 10,0% previstos para escenarios de precios altos.
Según la Resolución 000049 de la UPME, el cálculo técnico tomó como base el indicador internacional API2, restando los fletes BCI7, valores que fueron deflactados con el Índice de Precios al Consumidor de Estados Unidos para garantizar su comparabilidad real. El documento de soporte detalla que el mercado mostró una tendencia decreciente a lo largo del año, iniciando enero con un valor ajustado de US$99,22 y cerrando diciembre en US$76,52, comportamiento que consolidó un promedio anual inferior a los límites de bonanza definidos por la normativa tributaria.
El análisis de los últimos 120 meses permitió establecer que el percentil 75, umbral que marca el escenario de precios extraordinarios sujeto a la tarifa máxima con 10 puntos extra, se ubicó en US$110,51, un nivel distante de la realidad del mercado en 2025. Por consiguiente, el sector carbonífero operará bajo un esquema de tributación estándar sin la adición de puntos porcentuales al impuesto de renta, reflejando una normalización en las cotizaciones energéticas globales. De esta manera, la autoridad minera define con claridad las reglas de juego fiscal para la próxima declaración de renta de las compañías productoras de hulla y lignito.
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