La formación bruta de capital fijo en Colombia experimentó un retroceso significativo al cierre de 2025, ubicándose en apenas el 16,0% del Producto Interno Bruto, el nivel más bajo registrado en las últimas dos décadas. Dicho indicador refleja una fuerte desaceleración económica que impactó de manera directa al sector inmobiliario, donde el renglón de vivienda sufrió una contracción del 8,5% en la inversión durante el último trimestre. La disminución sostenida del apetito inversionista evidencia un deterioro en la capacidad productiva del país, alejándose drásticamente del pico del 24,1% alcanzado hace casi veinte años.
Según La República, la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) expresó preocupación ante las cifras entregadas por la autoridad estadística, dado que la actividad edificadora cerró el año con una variación negativa del 2,8%. El gremio subrayó que recuperar la dinámica inmobiliaria constituye una decisión estratégica nacional, ya que la actividad constructora encadena a 34 subsectores que dependen enteramente del flujo de capitales. Frente a dicho panorama, los líderes sectoriales insisten en la urgencia de encender nuevamente el motor de la inversión privada mediante la implementación de reglas claras.
El desplome de los recursos destinados a nuevas infraestructuras ha desatado un debate sobre sus causas fundamentales. Por un lado, el Gobierno Nacional argumenta que el estancamiento en la edificación de soluciones habitacionales obedece a las altas tasas de interés fijadas por el banco central, las cuales pasaron del 9,25% al 10,25% a principios de 2026. Por otro lado, representantes comerciales sostienen que la incertidumbre regulatoria aleja la llegada de capitales nacionales y extranjeros. Los analistas concluyen que, si no se logra elevar la tasa general de inversión por encima del 20,0%, el país permanecerá atrapado en un crecimiento económico inferior al 3,0% anual.
También te puede interesar: Búsquedas de vivienda en arriendo representan el 71,0 % del mercado