El sector energético colombiano atraviesa una coyuntura compleja caracterizada por una disminución sostenida en la asignación de capitales para hidrocarburos. Las cifras de los gremios indican que la inversión total en producción y búsqueda de nuevos recursos se situó en US$4.330,0 millones durante 2024, lo que representa una caída del 10,0 % frente al periodo anterior. Específicamente, el rubro de exploración descendió desde los US$1.290,0 millones en 2020 hasta los US$900,0 millones en 2024. Las proyecciones actuales estiman que para 2025 dicho monto bajaría aún más, hasta ubicarse cerca de los US$740,0 millones, consolidando así cuatro años consecutivos de contracción financiera.
Según Valora Analitik, la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas (ACP) advierte que la ausencia de nuevos hallazgos podría detonar un déficit de suministro hacia 2030. Tal escenario obligaría a incrementar las importaciones del energético, derivando en sobrecostos tanto para la industria como para los usuarios residenciales y comerciales En el marco de la Segunda Convención de Exploración Energética, diversos expertos recalcaron la urgencia de reactivar proyectos para garantizar la continuidad del mercado. Flover Rodríguez, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Geólogos, señaló que regiones como Putumayo, los Llanos Orientales y el Magdalena aún poseen una capacidad productiva significativa que requiere respaldo.
Ante la necesidad de asegurar la soberanía energética, la posibilidad de explorar el océano Pacífico ha cobrado relevancia, a pesar de que los indicios históricos señalan un potencial menor comparado con el Caribe. Aunque las perforaciones previas mostraron resultados modestos, los especialistas sugieren que reactivar campañas offshore y continentales en aquella zona podría revelar reservas de gas vitales para abastecer el occidente del país, específicamente a departamentos como Nariño y Valle del Cauca. Por consiguiente, evaluar dichas cuencas se convierte en una prioridad estratégica para apalancar el desarrollo y mitigar los riesgos asociados al agotamiento de las reservas tradicionales.
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