Ante la escalada bélica en Medio Oriente, ocho países de la OPEP+ determinaron elevar sus cuotas de producción petrolera en 206.000 barriles diarios a partir de abril de 2026. Dicho incremento superó las proyecciones de los expertos, quienes anticipaban una adición de apenas 137.000 barriles. La medida excepcional responde a la desestabilización logística derivada del conflicto armado que involucra a Irán, Estados Unidos e Israel. El enfrentamiento conllevó al cierre de facto del estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde transita el 20,0 % del crudo consumido a nivel mundial.
Según el portal France 24, la cotización del barril Brent superó los 72 dólares al integrar el riesgo geopolítico. Los analistas advierten que la inyección adicional de crudo resultará insuficiente para calmar el mercado frente a la interrupción del tráfico marítimo, un hecho que representaría una pérdida efectiva de suministro de hasta 10 millones de barriles diarios. De prolongarse la guerra y romperse las cadenas logísticas, el precio del hidrocarburo podría alcanzar niveles que sobrepasan la barrera de los 120 dólares por unidad durante las próximas semanas.
Frente a la incertidumbre global, las naciones productoras evaluarán nuevos incrementos en una reunión programada para el 5 de abril. El bloque petrolero busca recuperar participación comercial frente a competidores como Estados Unidos y Brasil. Sin embargo, el panorama es complejo porque los únicos territorios con verdadera capacidad para expandir su extracción dependen fuertemente de la navegabilidad del estrecho bloqueado. Paralelamente, aliados estratégicos como Rusia enfrentan declives en sus niveles de bombeo, habiendo perdido compradores importantes tras diversas presiones internacionales recientes.
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