En nuestra región 160 millones de personas no cuentan con los recursos económicos para cubrir sus necesidades básicas y 63 millones ni siquiera para una canasta básica de alimentación. Si bien, en 1990, los niveles de pobreza eran el 51 % y ahora un 25 % a través del crecimiento económico y la reducción del tamaño de los hogares, las cifras son alarmantes.
Ahora, la pobreza no afecta a todos por igual, ser menor de edad, vivir en la ruralidad o pertenecer a una etnia aumenta drásticamente el riesgo de estar en situación de pobreza.
La pobreza en la región no es solo falta de ingresos, sino el resultado de un mercado laboral excluyente, sistemas de salud y educación con brechas de calidad, y una infraestructura básica que aún no llega de forma universal a las zonas rurales y grupos vulnerables. Está claro que el gobierno de Colombia no ha trabajado para cambiar esto, ¿y nosotros desde las empresas?
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