La transformación energética nacional avanza impulsada por proyectos renovables a nivel regional, consolidando una capacidad de 3.001 megavatios en operación o pruebas para gran y mediana escala, junto a 1.200 megavatios en esquemas de generación distribuida. Sin embargo, para esquivar un déficit estructural hacia el año 2027, el país requerirá incorporar al menos 6.000 megavatios adicionales durante el próximo quinquenio. Dicho objetivo implica asegurar inversiones cercanas a los US$5.000 millones, garantizando así la seguridad del suministro eléctrico y la competitividad a largo plazo.
Según el portal de la Asociación Colombiana de Informática, Sistemas y Tecnologías Afines (ACIS), el territorio caribeño lidera el desarrollo renovable, destacándose el Atlántico con 948,2 megavatios operativos y 29,4 megavatios en construcción. Paralelamente, departamentos centrales como Tolima y Cundinamarca concentran cerca de 350 megavatios cada uno. A pesar del respaldo ciudadano, donde el 96,0% apoya la energía solar y el 88,0% la eólica, la expansión enfrenta serios obstáculos. De los 5.843 megavatios proyectados, 5.086 megavatios carecen de cierre financiero y existen más de 300 trámites pendientes con demoras que alcanzan los 2.000 días.
De resolverse las barreras regulatorias y financieras, la nación podría sumar entre 6.586 y 9.500 megavatios extra a su matriz. Tal escenario representaría un ahorro potencial en las tarifas de hasta $7 billones y una disminución de emisiones equivalente a retirar 265.000 vehículos anuales. El panorama del sector, junto con las estrategias para acelerar las obras habilitantes y superar las restricciones de transmisión, será el eje central de debate en el próximo encuentro renovable que se celebrará en Barranquilla a finales de abril.
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