El sector cafetero colombiano enfrenta un escenario complejo marcado por desafíos macroeconómicos y ambientales. Durante febrero de 2026, las cifras acumuladas de 12 meses muestran que la cosecha nacional descendió a 12,7 millones de sacos de 60 kilogramos, representando una contracción superior al 14,0 % frente a los 14,8 millones de unidades procesadas en el mismo periodo del año anterior. La caída obedece a precipitaciones atípicas registradas al inicio del calendario, un fenómeno que alteró el ciclo de floración de las plantas y obligará a desplazar los picos productivos hacia el último bimestre de la temporada.
Según el diario Portafolio, la revaluación de la moneda local genera un impacto adicional, ocasionando que los cultivadores pierdan cerca de 200 pesos por venta y deteriorando la competitividad del grano en el exterior. Pese a la presión financiera, el país mantiene un estatus global privilegiado al consolidarse en el tercer lugar de mayor producción mundial y el segundo en la variedad arábica, registrando un volumen anual de 14,9 millones de sacos. Dicho posicionamiento garantiza el pago de una prima adicional en los mercados de referencia gracias a la calidad superior del producto nacional.
La dinámica comercial evidencia una fuerte vocación internacional, logrando el envío de 13,1 millones de sacos a 108 naciones durante el 2025. Estados Unidos continúa liderando el listado de destinos, al absorber el 40,2 % de las ventas externas, equivalente a 5,3 millones de unidades. Simultáneamente, la industria busca capitalizar oportunidades emergentes en potencias asiáticas, destacando a China, territorio que adquirió 364.000 sacos. La cifra representa el 2,7 % de los despachos totales, proyectando un alto potencial de expansión si el consumo per cápita de la región logra incrementarse.
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