Los bancos centrales atraviesan un cambio estructural en la administración de sus reservas internacionales, caracterizado por una reducción gradual de la dependencia del dólar estadounidense y un aumento sostenido de las reservas de oro. Hace dos décadas, el dólar representaba cerca del 72,0% de las reservas mundiales; actualmente, su participación se ubica alrededor del 58,0%. En contraste, el oro ha fortalecido su papel como activo refugio, alcanzando el 27,0% de las reservas globales y superando incluso el 22,0% correspondiente a los bonos del Tesoro de Estados Unidos.
Oro: análisis y cifras
Esta tendencia se ha intensificado en los últimos años. Entre 2022 y 2025, los bancos centrales adquirieron en promedio 1.000,0 toneladas de oro anuales, el doble del promedio registrado durante la década anterior. Este comportamiento responde a un entorno de inflación persistente, creciente fragmentación geopolítica y preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal de Estados Unidos. De hecho, el 61,0% de los bancos centrales considera que el elevado endeudamiento estadounidense debilita el papel del dólar como moneda de reserva de largo plazo, frente al 20,0% que sostenía esa posición en 2024. En línea con ello, la Encuesta de Reservas de Oro 2026 del Consejo Mundial del Oro muestra que el 45,0% de las autoridades monetarias planea aumentar sus reservas del metal y el 89,0% espera que las reservas mundiales de oro continúen creciendo durante los próximos doce meses.
No obstante, el proceso de desdolarización avanza de manera gradual. Según el informe Global Public Investor 2026 del Official Monetary and Financial Institutions Forum (OMFIF), la intención de reducir la exposición al dólar en los próximos diez años alcanza el 8,0%. Aun así, resulta evidente la diferencia entre el peso del dólar en las reservas internacionales (58,0%) y la participación de Estados Unidos en el PIB mundial, cercana al 26,0%.
El precio del oro refleja la volatilidad asociada a este proceso de transición. Tras alcanzar un máximo histórico cercano a US$5.600,0 por onza el 29 de enero de 2026, luego de apreciarse más de un 60,0% durante 2025, el metal retrocedió hasta aproximadamente US$4.030,0 por onza al 15 de julio de 2026, presionado por el fortalecimiento del petróleo y las expectativas de que la Reserva Federal mantenga tasas de interés elevadas por un periodo más prolongado.
En Colombia, el Banco de la República mantiene una posición significativamente más conservadora frente a esta tendencia. Con corte al cierre de 2025, la entidad conservaba únicamente 4,7 toneladas de oro, sin variaciones durante el año, una cantidad marginal dentro del total de las reservas internacionales. Esta estrategia contrasta con la política de acumulación adoptada por bancos centrales como los de Polonia, China o Uzbekistán, y responde a la prioridad del Banco de la República por preservar la seguridad, la liquidez y la rentabilidad de las reservas, evitando una mayor exposición a la elevada volatilidad del oro, que en algunos periodos ha superado el 30,0% anual.
Desde Sectorial se interpreta este cambio como una diversificación progresiva, más que como un reemplazo del dólar dentro del sistema financiero internacional. Para Colombia, el aspecto más relevante es la diferencia entre la estrategia global y la local. Mientras el 82,0% de los bancos centrales mantiene oro físico, el Banco de la República conserva una exposición mínima, privilegiando la liquidez sobre una mayor diversificación.
En el corto plazo, el principal riesgo para el país no proviene de la composición de sus reservas internacionales, sino del comportamiento del mercado cambiario. Una mayor migración de capitales hacia el oro u otras monedas incrementa la volatilidad del dólar frente al peso colombiano, con efectos sobre la inflación importada y el costo de la deuda externa. En este contexto, las empresas con exposición al comercio exterior deberán monitorear las decisiones de los bancos centrales, ya que estas pueden anticipar cambios en los mercados cambiarios y orientar oportunamente sus estrategias de cobertura financiera.
Para monitorear el impacto de estas decisiones de los bancos centrales sobre el tipo de cambio, el costo de la deuda externa y la competitividad de los sectores exportadores colombianos, consulte el Índice de Desempeño Sectorial y los Reportes EXIM de Sectorial, y participe en los Foros Sectoriales donde se profundiza en las tendencias que están moviendo la economía global y su impacto en Colombia.
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