El grupo de alimentos y bebidas no alcohólicas comenzó el año con una marcada tendencia alcista, registrando una variación mensual del 1,6% durante enero de 2026, cifra que se ubicó por encima del promedio nacional del 1,2%. Este comportamiento presionó significativamente el costo de vida de los hogares, siendo jalonado principalmente por productos agrícolas de alta volatilidad. Entre los incrementos más notables se encuentran el tomate, que presentó un repunte mensual del 19,6%, y la papa, la cual subió un 10,4%, afectando de manera directa el presupuesto familiar al inicio del calendario.
Según el Boletín del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en términos anuales la categoría acumuló un crecimiento del 5,1% frente a enero de 2025. Dicho reporte destaca que, si bien hubo aumentos considerables en los últimos doce meses para rubros como el café y sus derivados con un 48,2% y la carne de res con un 11,7%, otros productos básicos mostraron correcciones a la baja en el largo plazo. En efecto, la papa y el tomate, a pesar de su encarecimiento reciente, registran caídas anuales del 14,8% y 10,9% respectivamente, mientras que el arroz descendió un 7,0%, aliviando parcialmente la carga inflacionaria estructural.
El impacto de los costos en los insumos también se trasladó a las comidas fuera del hogar, reflejándose en la división de restaurantes y hoteles, la cual tuvo la mayor variación de todo el índice, tanto mensual, con un 2,9%, como anual, alcanzando el 9,0%. Dentro de este segmento, los servicios a la mesa y autoservicio aumentaron un 3,3% solo en el primer mes del año. Tal dinámica evidencia cómo el precio de las materias primas continúa afectando toda la cadena de consumo, desde la plaza de mercado hasta la industria gastronómica.
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