El 2025 se presenta con realidades opuestas para el sector de cacao y chocolate en Colombia. Por un lado, el alza histórica de los precios internacionales, que llevó el valor promedio nacional a un incremento del 9,6% entre enero y agosto. En comparación con el mismo periodo de 2024, ha generado una bonanza para el eslabón primario. Este fenómeno impulsó el valor de las exportaciones de cacao y sus preparaciones en un 87,3% durante el primer semestre, beneficiando directamente a los cacaocultores. Por otro lado, esta misma situación ha ejercido una presión crítica sobre la industria transformadora. La cual enfrenta una severa compresión de sus márgenes de rentabilidad.
La tensión se manifiesta en una contracción del 0,3% en la producción real del subsector en el primer semestre, a pesar de que las ventas reales crecieron un 3,8%. Como consecuencia directa de la presión en costos, la industria ha realizado ajustes laborales significativos. Esto incluye una disminución del 7,4% en el personal ocupado y una caída del 3,1% en los sueldos totales. De cara al futuro, la perspectiva estratégica para Colombia reside en capitalizar las nuevas tendencias de consumo. Estas demandan productos sostenibles y premium. Aprovechando la calidad de su cacao fino de aroma para agregar valor y mitigar la volatilidad del mercado de la materia prima.
