Durante 2025, el sector de calzado y marroquinería atravesó un proceso de ajuste estructural caracterizado por una divergencia entre los niveles de producción y el dinamismo comercial. Mientras la fabricación local de calzado enfrentó contracciones debido a la presión de los precios internacionales y el auge de las importaciones asiáticas, las ventas mostraron una recuperación gradual, impulsada por un gasto de los hogares que superó los $3,0 billones de pesos en el acumulado a octubre.
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Por su parte, la marroquinería consolidó su perfil exportador mediante el diseño de alto valor agregado, especialmente hacia el mercado estadounidense. Para 2026, la industria proyecta un crecimiento del 5,0 %, apalancada en la eliminación de aranceles a insumos clave y dinámica de consumo, aunque deberá mitigar riesgos logísticos y cumplir con estrictas reglas de origen para mantener su competitividad externa.

La región del Valle del Cauca concentra aproximadamente el 60% de la producción nacional de calzado, mientras que Bogotá y Antioquia lideran la marroquinería. Durante 2025, la inversión en tecnología y automatización se intensificó en empresas medianas, buscando competir contra importaciones asiáticas de bajo costo. Este proceso ha generado una reconfiguración del empleo, con énfasis en perfiles técnicos especializados y reducción de mano de obra en procesos rutinarios.
Para 2026, las empresas deben priorizar la diferenciación mediante innovación en diseño y sostenibilidad para acceder a mercados premium. La dependencia de importaciones de materias primas y componentes intermedios representa una vulnerabilidad ante fluctuaciones del tipo de cambio. La certificación en reglas de origen y adaptación a estándares internacionales emergen como factores críticos para mantener acceso a tratados comerciales vigentes.