Chile se ha convertido en el nuevo epicentro del debate político y económico en América Latina tras la primera vuelta presidencial del 16 de noviembre de 2025, cuyos resultados confirmaron una profunda fragmentación electoral. La izquierda, representada por Jeannette Jara, obtuvo 26,9%, mientras que José Antonio Kast, líder de la ultraderecha, alcanzó 23,9%. Pero lo más revelador fue el ascenso del voto antisistema: Franco Parisi sorprendió con 19,7% y Johannes Kaiser con 13,9%, consolidando un 37,9% de apoyo a opciones de derecha radical. Para los mercados, este escenario reaviva el llamado “trade electoral regional”, impulsado por la búsqueda de políticas pro-mercado ante una década de bajo crecimiento (1,2% promedio anual en Latinoamérica entre 2016 y 2025), aumento del déficit fiscal y deterioro de la confianza institucional. El giro político chileno importa no solo por su tamaño económico —segunda economía sudamericana después de Brasil— sino porque podría anticipar un nuevo ciclo de reformas orientadas al orden institucional, disciplina fiscal y atracción de inversión privada.
De consolidarse una victoria de Kast en el balotaje del 14 de diciembre, Chile podría convertirse en la pieza clave del nuevo péndulo hacia la derecha en la región, reflejando un patrón que ya han seguido Argentina, El Salvador y Paraguay. Sin embargo, las limitaciones institucionales siguen siendo relevantes: la derecha chilena obtuvo 27 de 50 escaños en el Senado y 76 de 155 en la Cámara, insuficiente para reformas estructurales sin amplias negociaciones. Esto perfila un modelo híbrido: apertura comercial, incentivos a la inversión y control del gasto público, combinado con ajustes graduales en políticas sociales. Para las empresas en Colombia y la región, el caso chileno marca un precedente crítico: un entorno político donde el voto del descontento redibuja las reglas del mercado, aumenta la incertidumbre regulatoria y redefine la competitividad. Entender este fenómeno será clave para anticipar riesgos y oportunidades en sectores como energía, infraestructura, servicios financieros y comercio exterior.