En 2026, el comercio internacional atraviesa una de sus transformaciones más profundas desde el final de la Guerra Fría. El ideal del libre comercio, que durante décadas fue guía de la integración económica global, ha sido desplazado gradualmente por un enfoque donde la seguridad nacional, la soberanía industrial y la resiliencia de las cadenas de suministro ocupan un lugar central. Además, el giro hacia el proteccionismo no es coyuntural. Se ha consolidado como una característica estructural del nuevo orden económico mundial.
Lo que inicialmente surgió como una respuesta de emergencia a la pandemia, a la escasez de insumos críticos y a las tensiones geopolíticas, hoy define la política comercial de las principales potencias. Ahora, los aranceles, subsidios industriales, controles a la exportación y regulaciones ambientales se han convertido en instrumentos habituales de política económica.
A pesar del endurecimiento de las barreras comerciales, el comercio mundial alcanzó en 2025 un récord histórico de 35,0 billones de dólares, según la UNCTAD. Esto representa un crecimiento del 7,0% y una inyección de 2,2 billones de dólares a la economía global.
Este crecimiento no fue impulsado por los corredores tradicionales. Por el contrario, fue impulsado por las potencias medias del Sur Global y por la rápida integración de la inteligencia artificial en los procesos comerciales. El comercio de bienes vinculados a la IA creció más de un 20,0 % interanual. Además, aportó casi la mitad del crecimiento total, a pesar de representar una fracción del comercio global.
