En 2024, el PIB de cultivos agrícolas repuntó con fuerza gracias a cultivos tradicionales y de exportación como las flores, consolidándose como un pilar clave de la economía nacional pese a retos logísticos y climáticos.
Artículos Especiales: análisis y cifras
Frente al comercio internacional, en 2024, las exportaciones de flores presentaron un crecimiento del 12,9 % en valor y en volumen del 7,5 %, lo que deriva en un crecimiento en el precio implícito (dólares FOB/peso neto), del 5,0 %. Para el primer trimestre de 2025, también se observó un crecimiento del 9,1 % en valor, sin embargo, en términos de volumen se presentó una disminución de -3,2 %, y mejoras en el precio implícito del 12,6 %. Asimismo, las importaciones de flores de corte presentaron una recuperación entre enero y febrero de 2025, tras los descensos presentados en 2023 y 2024.
Colombia se posiciona como el segundo productor mundial de flores tras Holanda, con una participación de mercado concentrada en Estados Unidos que absorbe aproximadamente el 80% de las exportaciones. El sector genera más de 130.000 empleos directos, principalmente en la región Cundiboyacense, y ha diversificado su oferta hacia flores exóticas y productos de mayor valor agregado. Esta especialización ha permitido mantener competitividad a pesar de la volatilidad cambiaria y la presencia de competidores como Ecuador y Kenia.
Para las empresas floricultoras, la mejora en precios implícitos constituye una oportunidad de margen operacional, aunque la contracción volumétrica en 2025 advierte sobre presiones de demanda externa. La necesidad de innovación en variedades, sostenibilidad ambiental y eficiencia logística se vuelve crítica para mantener ventajas competitivas. Simultáneamente, la recuperación de importaciones sugiere potencial en el mercado doméstico, ofreciendo alternativas de diversificación comercial frente a la volatilidad de mercados internacionales.
