La producción textil presentó una fuerte caída en 2023 respecto a 2022, muestra de la desaceleración económica del país que impactó en los sectores industriales, incluyendo la producción de textiles. La menor venta de confecciones derivó en una contracción de demanda de insumos.
Artículos Especiales: análisis y cifras
Tanto la industria nacional, como internacional disminuyeron sus pedidos, debido a la contracción en la demanda que, si bien se dinamizó a fin de año, no fue suficiente para contrarrestar la caída de todo el 2023.
La hilandería, tejeduría y algodón fueron de los insumos con mayores caídas. A medida que las variables económicas y financieras van flexibilizando, se espera una mejora en el consumo y por tanto en la producción, lo que aumentaría los pedidos textiles.

La cadena textil colombiana, que concentra aproximadamente el 6% del empleo industrial, se enfrenta a presiones estructurales derivadas de la competencia asiática y la informalidad. Departamentos como Antioquia y Bogotá lideran la producción nacional, donde pequeñas y medianas empresas predominan. La devaluación del peso ha generado volatilidad en costos de insumos importados, afectando márgenes operacionales y capacidad de inversión en tecnología modernizadora necesaria para competitividad global.
Para las empresas del sector, la estabilización del consumo representa una ventana crítica de recuperación, pero requiere decisiones estratégicas inmediatas. Aquellas que logren optimizar costos operacionales, diversificar mercados y adoptar procesos más eficientes estarán mejor posicionadas. La inversión en sostenibilidad y diferenciación de productos también será determinante para capturar segmentos de mayor valor y reducir dependencia de volumen.