Reino Unido en alerta: la fuga de cerebros ya preocupa al gobierno
El Reino Unido comienza a enfrentar una salida sostenida de profesionales altamente cualificados que ya genera inquietud en el gobierno y en los principales sectores productivos. Entre 2023 y 2024, más de 250.000 ciudadanos británicos emigraron, en su mayoría trabajadores activos, jóvenes cualificados y familias en plena edad laboral. Este fenómeno, conocido como fuga de cerebros, contrasta con el discurso político centrado en el control migratorio y pone en evidencia una pérdida de capital humano formado localmente. Sectores estratégicos como la salud, la ingeniería y la tecnología muestran señales claras de presión: solo en 2024, más de 4.000 médicos británicos abandonaron el país, atraídos por mejores condiciones laborales y salariales en destinos como Australia, Canadá o Estados Unidos, mientras el NHS continúa enfrentando listas de espera crecientes y escasez de personal.
A esta dinámica se suma la posible salida de grandes patrimonios, con estimaciones que apuntan a que hasta 16.500 millonarios podrían abandonar el Reino Unido en el corto plazo, tras cambios en la fiscalidad y el debilitamiento del régimen para residentes no domiciliados. El estancamiento salarial real, el aumento del costo de vida —especialmente en vivienda—, una elevada presión fiscal y los efectos estructurales del Brexit han alimentado una percepción de estancamiento económico. La consecuencia es un impacto directo sobre la productividad, la innovación y el crecimiento potencial del país, que se vuelve cada vez más dependiente de talento importado para cubrir vacantes clave. El desafío para el gobierno británico es claro: sin mejoras tangibles en condiciones laborales, acceso a vivienda y expectativas de futuro, la fuga de cerebros podría consolidarse como uno de los principales límites al desempeño económico del Reino Unido en los próximos años.