Las nuevas medidas arancelarias impuestas por Estados Unidos a países como China (34,0%), Camboya (49,0%), Vietnam (46,0%) y Bangladesh (37,0%) en el sector de la moda podrían representar una oportunidad para la industria de confecciones colombiana. El encarecimiento de las importaciones provenientes de estos mercados asiáticos podría llevar a los compradores estadounidenses a buscar nuevos proveedores, abriendo espacio para los productos colombianos.
Según Modaes, China finalizó 2023 con el 31,6 % del comercio mundial de ropa, alcanzando exportaciones por USD 165.000 millones, lo que representó una caída del 10 % respecto a 2022. En el caso de Bangladesh, sus exportaciones de ropa sumaron USD 38.000 millones, con un crecimiento del 3,0%, inferior al 4,0% de 2022 y al 20,0% de 2021.
Colombia, en contraste, enfrenta un arancel del 10,0 % en sus exportaciones textiles a EE. UU., un porcentaje menor en comparación con sus principales competidores asiáticos. Esto podría mejorar su competitividad y aumentar su participación en este mercado, fortaleciendo la presencia de las empresas colombianas en la industria de la moda internacional.
Para aprovechar esta coyuntura, el sector deberá enfocarse en garantizar altos estándares de calidad, diversificar su oferta y apostar por la innovación en materiales sostenibles. El desarrollo de productos con mayor valor agregado también será clave para consolidar la posición del país como un proveedor estratégico en el mercado estadounidense.
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