La industria de los videojuegos se encamina a convertirse en la forma de entretenimiento digital dominante a nivel mundial, proyectando ingresos que alcanzarían los US$350.000 millones para el final de la década. Este crecimiento exponencial marca la transición de una afición marginal a un fenómeno cultural y económico masivo, impulsado por la diversificación de audiencias que ahora incluye activamente a generaciones mayores como los baby boomers y la generación X, quienes han incrementado sus tiempos de juego gracias a la facilidad de acceso que ofrecen los dispositivos móviles y las nuevas plataformas digitales.
Según el portal Corrillos, un informe de Boston Consulting Group (BCG) estima que el sector mantendrá una tasa de crecimiento anual promedio del 6,0% entre 2026 y 2030, consolidándose sobre cuatro pilares estructurales: la inteligencia artificial generativa, la economía del contenido creado por usuarios, el auge de los juegos en la nube y la apertura de tiendas globales. El reporte destaca que cerca de la mitad de los estudios desarrolladores ya integran IA en sus procesos para optimizar la creación de títulos y ofrecer experiencias más inmersivas y personalizadas, redefiniendo la interacción en entornos virtuales complejos.
El modelo de negocio también se transforma con el protagonismo de los creadores de contenido, pues más del 50,0% de los jugadores asegura probar nuevos títulos si recibe la recomendación de su streamer favorito. A la par, la tecnología de cloud gaming promete democratizar el acceso al eliminar la barrera del hardware costoso, aunque la industria enfrenta el reto de la sensibilidad a los precios por parte de los consumidores, quienes podrían reducir su gasto ante incrementos desmedidos en un mercado que busca equilibrar la monetización con la sostenibilidad económica y su impacto cultural.
También te puede interesar: Paramount oferta US$ 108.400 millones por Warner Bros. Discovery