El Ministerio de Minas y Energía amplió el mapa de la transición energética del país al otorgar el segundo permiso de exploración geotérmica del año, esta vez para el proyecto El Barranquero, ubicado entre los municipios de Samaná, en Caldas, y Nariño, en Antioquia. La autorización, con una vigencia de cinco años, habilita el desarrollo de un programa integral que comprende estudios geológicos, geofísicos y geoquímicos, la construcción del modelo del reservorio, la perforación de un pozo exploratorio profundo y la evaluación técnica del potencial energético del campo, etapas necesarias para determinar si el calor del subsuelo puede convertirse en una fuente permanente de generación eléctrica antes de avanzar hacia una eventual fase de producción. El proyecto se suma al permiso otorgado meses atrás para la iniciativa Nereira, en el Macizo Volcánico del Ruiz, para la cual el Ministerio de Ambiente autorizó la sustracción parcial y condicionada de un área de reserva forestal de Ley Segunda, por fuera de Parques Nacionales Naturales. Con ambas autorizaciones, el país busca una política sectorial para diversificar la matriz energética nacional más allá de la hidráulica, la solar y la eólica.
Extracción Energética: análisis y cifras
Según El Espectador, la zona intervenida hace parte del área geotérmica de San Diego, identificada por el Servicio Geológico Colombiano (SGC) con un potencial cercano a 133,79 megavatios (MW), cifra que sitúa al proyecto entre los desarrollos con mayor capacidad potencial dentro del portafolio geotérmico del país. El diario precisó, además, que este es el segundo permiso que expide el Gobierno Nacional en lo corrido del año para este tipo de tecnología, lo que evidencia una aceleración reciente en el otorgamiento de licencias frente al histórico rezago que ha tenido la geotermia en Colombia pese al potencial que ofrece su ubicación en el Cinturón de Fuego del Pacífico.
El medio recordó, adicionalmente, que el Ministerio de Ambiente expidió dos resoluciones que fijan los nuevos términos de referencia ambientales para proyectos de exploración y explotación geotérmica, estableciendo que estas iniciativas no podrán desarrollarse en páramos ni en áreas protegidas y deberán incorporar medidas de protección hídrica y gestión del riesgo climático. El proyecto El Barranquero contempla, según el Ministerio de Minas y Energía, una inversión estimada superior a $38.556 millones, destinada a las actividades técnicas requeridas para caracterizar el reservorio, entre ellas la recopilación de información geológica y las campañas geofísicas y geoquímicas previas a cualquier decisión sobre una eventual fase de producción.
El Ministerio de Minas y Energía destacó que, a diferencia de la energía solar y eólica, la geotermia tiene la capacidad de generar electricidad de manera continua durante las 24 horas del día, convirtiéndose en un complemento estratégico para las fuentes renovables que ya hacen parte de la matriz nacional, junto con la hidráulica. El permiso incorpora, además, obligaciones de relacionamiento con las comunidades del área de influencia, mecanismos de seguimiento técnico permanente por parte de la cartera y disposiciones orientadas a garantizar la coexistencia del proyecto con otras iniciativas minero-energéticas presentes en la región de Caldas y Antioquia. El ministro, Edwin Palma, señaló que la decisión busca sentar las bases para que, en los próximos cinco años, esta fuente renovable aporte energía firme y confiable al sistema eléctrico nacional, en un contexto en el que el país enfrenta crecientes retos de suficiencia energética y en el que la diversificación de fuentes se ha convertido en una prioridad explícita de la política pública del sector.
La consolidación de un segundo permiso de exploración geotérmica en menos de un año sugiere que el Gobierno Nacional busca convertir una fuente históricamente subutilizada en un eje complementario de la seguridad energética, particularmente relevante ante el déficit estructural que enfrenta el sistema eléctrico colombiano. Sin embargo, la naturaleza de estos permisos, centrados en estudios y no en generación, implica que cualquier aporte real de la geotermia a la matriz nacional está a un horizonte mínimo de cinco años, un plazo que coincide con ciclos políticos y presupuestales que podrían alterar la continuidad del proceso. Para el sector empresarial, el mensaje es doble: por un lado, se abre una ventana de oportunidad para proveedores de servicios de perforación profunda, modelamiento de reservorios y estudios geoquímicos; por otro, persiste la incertidumbre regulatoria típica de una tecnología emergente en el país, donde aún no existe un marco tarifario ni de subastas específico para la geotermia, a diferencia de lo ya consolidado para la energía solar y eólica.
Para hacer seguimiento al desempeño de la extracción energética, consulte el Índice de Desempeño Sectorial. Sectorial también ofrece Reportes EXIM para el análisis del comercio exterior y espacios de discusión en los Foros Sectoriales, donde se profundiza en las tendencias que están moviendo la economía colombiana.
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