El mercado de insumos agrícolas enfrenta un 2026 marcado por la incertidumbre geopolítica y la volatilidad en los costos energéticos, factores que ya impulsaron alzas internacionales de entre el 18,0% y el 25,0% en referencias clave como la urea y el fosfato diamónico durante el 2025. A pesar de este panorama global restrictivo, Colombia logró amortiguar parcialmente el impacto gracias a la apreciación del peso y una planificación estratégica en las compras, registrando un ajuste interno de precios del 14,0%, cifra inferior al promedio externo. En este contexto, China se consolidó como el proveedor estratégico indiscutible, aumentando sus envíos al país en un 20,0% hasta alcanzar los 1,94 millones de toneladas a octubre de 2025.
Según Agro Negocios, el informe del Grupo Cibest advierte sobre desafíos mixtos en la balanza comercial regional. Por un lado, la transición política y económica en Venezuela abre una ventana de oportunidad para mejorar el suministro de gas natural necesario para la producción de nitrogenados; sin embargo, las exportaciones colombianas enfrentan un riesgo severo debido a la guerra arancelaria con Ecuador. Este vecino país, que absorbe el 20,0% de las ventas externas nacionales (cerca de 160.000 toneladas), ha impuesto un arancel del 30,0% que podría hacer inviable la operación comercial en dicho mercado.
Finalmente, las proyecciones climáticas jugarán un papel determinante en la dinámica de consumo de agroquímicos para el primer semestre de 2026. Se anticipa una fase neutra que incentivaría la inversión de los agricultores en preparación de suelos y control de plagas; no obstante, existe la probabilidad de un retorno del fenómeno de El Niño hacia el tercer trimestre. Tal escenario obligaría a racionalizar el uso de urea y priorizar la aplicación de fósforo y potasio, modificando los patrones de demanda en respuesta al estrés hídrico y las altas temperaturas.
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