Tras el hundimiento de la reforma tributaria en el Congreso, el Gobierno inició la implementación de sus medidas mediante el Decreto Legislativo 1474 de 2025, amparado en el estado de emergencia económica. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, confirmó que el ajuste busca cubrir un hueco fiscal de 16 billones de pesos, centrándose en los sectores de mayores ingresos para no afectar a los estratos medios y bajos. Con estas medidas, el Ejecutivo proyecta un recaudo de 11,1 billones de pesos durante el 2026.
Uno de los pilares del decreto es el endurecimiento del impuesto al patrimonio para las personas naturales. A partir de 2026, el umbral para este gravamen bajará de 72.000 UVT a 40.000, lo que equivale a aproximadamente 2.000 millones de pesos. Además, se establecen tarifas progresivas que oscilan entre el 0,5% y el 5%, esta última aplicada a patrimonios superiores a los 99.500 millones de pesos. Complementariamente, el sector financiero, asegurador y de valores enfrentará una sobretasa de renta del 15 % para el próximo año, sujeta a un anticipo del 100 %.
En materia de consumo, el Gobierno incrementó el IVA para vinos y licores del 5 % al 19 %, aunque se confirmó que la cerveza permanecerá exenta de nuevos gravámenes. Los juegos de suerte y azar por internet también mantendrán un IVA del 19 % sobre el ingreso bruto del juego. Asimismo, se ajustaron los impuestos departamentales y nacionales al consumo para cigarrillos, vapeadores y vehículos de lujo, elevando, por ejemplo, el impuesto a motocicletas de más de 200 c.c. del 8 % al 19 %.
Finalmente, el sector extractivo enfrentará la no deducibilidad de las regalías en el cálculo del impuesto de renta para 2026. A esto se suma la vigencia de un impuesto especial del 1 % para la venta y exportación de hidrocarburos y carbón. Estas medidas entraron en vigor el 1 de enero de 2026, quedando a la espera de la revisión que realice la Corte Constitucional una vez finalice la vacancia judicial el 13 de enero.