El mercado automotor colombiano anticipa un comportamiento positivo para el presente año. Se proyecta un crecimiento total del 8,1 % que permitiría alcanzar un volumen de comercialización cercano a las 275.000 unidades. Dicho dinamismo estaría liderado por los vehículos de uso personal con una estimación de 247.673 registros. Además, les siguen 16.191 unidades de carga comercial y 11.136 destinadas a pasajeros. La transición energética se consolida como un factor estructural de la industria. Dado que, en los periodos recientes, los modelos híbridos y eléctricos llegaron a representar el 34,0 % de las ventas totales. Lo anterior impulsa la competencia y diversifica la oferta disponible para los consumidores.
Según El Nuevo Siglo, investigaciones económicas de Bancolombia destacan que el sector inició el calendario con solidez. En enero reportaron la colocación de 19.969 automotores, lo que significa un repunte del 38,7 % frente al mismo mes del periodo anterior. Sin embargo, el panorama macroeconómico presenta matices importantes. Aunque el incremento del 23,0 % en el salario mínimo podría respaldar el gasto de los hogares formales, también genera presiones inflacionarias que inciden en las tasas de interés. Se estima que el costo del crédito vehicular se ubique alrededor del 19,3 %. Esta cifra busca equilibrar la intención de compra en un mercado cuya demanda depende sustancialmente del financiamiento.
El entorno competitivo experimenta un reordenamiento visible con el ascenso de marcas asiáticas como BYD. Esta empresa ya captura el 4,3% de participación, intensificando la disputa en segmentos de alto volumen. Por otro lado, la tasa de cambio jugaría un rol estabilizador con una proyección en 2026 cercana a los $3.878. Aunque el costo final de los automotores enfrentará desafíos regulatorios. El Decreto 1432 elevó el arancel para importaciones de vehículos de combustión al 40,0 %. Dicha medida encarece las referencias tradicionales. Mientras tanto, otras disposiciones tributarias asociadas a la emergencia económica permanecen en pausa jurídica. Eso genera incertidumbre sobre la estructura definitiva de precios para las gamas altas.
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