El cultivo, recolección y comercialización de café en Colombia ingresó en una fase de ajuste durante el 2026, revirtiendo de forma temporal el dinamismo observado en los ciclos de mercado inmediatamente anteriores. De acuerdo con los balances técnicos consolidados por las entidades de monitoreo del sector agropecuario, el volumen total de la producción cafetera nacional acumuló una contracción del 28,3% en lo corrido del año, reflejando una disminución considerable en la disponibilidad física de sacos para los flujos de distribución internacional. Esta tendencia general a la baja se encuentra respaldada por un descenso del 0,8% al comparar el mes de abril de 2026 con el mismo mes de 2025, lo que confirma la persistencia de la trayectoria contractiva dentro de la rama de la producción agrícola del país. La disminución observada en la recolección del grano durante los primeros meses del año en curso responde en gran medida al efecto estadístico derivado de la comparación con la elevada base de producción del año anterior, especialmente durante el primer trimestre de 2025, periodo en el cual el territorio nacional alcanzó una producción de 3,7 millones de sacos, un indicador que eleva los estándares de comparación para los meses subsecuentes.
Café: análisis y cifras
Asimismo, el informe sobre la producción de café en Colombia señala que las importaciones estimadas de café acumuladas en los últimos doce meses se ubicaron en 1,35 millones de sacos, al tiempo que el volumen de consumo nacional se mantuvo en una línea estable de 2,3 millones de sacos. La alteración de las variables de volumen físico coincide con una reconfiguración generalizada de los indicadores financieros y de los precios de compra interna de referencia determinados por la bolsa.
Según las informaciones económicas basadas en los reportes técnicos de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), la cotización del grano ha experimentado presiones debido a la modificación de las fuerzas de la oferta y la demanda en el mercado global. Por su parte, el precio interno de referencia para la compra de la carga de café pergamino seco de 125 kilogramos se situó en promedio durante lo corrido de 2026 en COP$2.300.543 según los tableros oficiales de la FNC, un valor que se ajusta diariamente según la cotización de la Bolsa de Nueva York y la tasa de cambio del peso colombiano frente al dólar estadounidense.
Esta contracción en las cotizaciones domésticas es consecuencia de la recuperación en el volumen de cosecha registrado en Brasil, cuya expansión productiva incrementó el suministro del grano en los canales de comercio global, generando ajustes automáticos a la baja en los mercados de futuros de la Bolsa de Nueva York.
Más allá de los movimientos propios de las cotizaciones en las bolsas de productos básicos, el rendimiento físico de los cafetales colombianos enfrenta las consecuencias de variables agronómicas estructurales y desafíos climáticos operacionales en las zonas rurales. Los análisis de factores determinantes divulgados por el diario Bloomberg Línea explican que existen razones ligadas a la variabilidad en las precipitaciones y a los niveles atípicos de nubosidad que afectaron directamente los ciclos de floración de las plantas, provocando retrasos en la recolección de las cosechas principales y de traviesa de los departamentos del sur del país.
Los pequeños caficultores experimentan una mayor dificultad para absorber esta contracción debido al incremento estructural de los costos fijos asociados a la recolección manual del grano, los fletes viales desde las fincas hasta los cascos municipales y el cumplimiento de las normas ambientales internacionales sobre deforestación. Frente a este panorama de menor volumen físico de grano estándar, los comités técnicos del sector han enfocado sus programas operativos en promover la obtención de perfiles de taza de alta especialidad, el uso de herramientas tecnológicas para el secado eficiente y la diversificación hacia nichos de cafés especiales que capturan primas de calidad estables, buscando aislar de forma parcial la rentabilidad de las familias del precio base internacional.

Desde Sectorial, la contracción acumulada del 28,3% en la producción de café en Colombia durante el año 2026 expone la vulnerabilidad del sector real agrícola ante el reequilibrio de las fuerzas de mercado globales. El descenso del precio interno de referencia por carga, en lo corrido del año, marca el agotamiento del ciclo excepcional de altos ingresos de los caficultores y reduce la liquidez disponible para la inversión en renovación de cultivos y tecnificación de las fincas.
El incremento en el volumen exportado por Brasil constituye una presión bajista estructural de mediano plazo que impedirá un retorno a las cotizaciones récord. Por lo tanto, se proyecta que la sostenibilidad de las unidades agrícolas dependerá de una migración acelerada hacia la diferenciación de café especial con valor agregado y de la optimización de los costos de recolección de mano de obra.
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