El Ministerio de Minas y Energía, en articulación con la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME), ha oficializado el nuevo Plan de Expansión de Transmisión con vigencia 2024–2038, una hoja de ruta diseñada para robustecer la capacidad de generación y transporte de energía en el Sistema de Transmisión Nacional (STN). Esta iniciativa estratégica contempla la ejecución prioritaria de seis grandes obras de infraestructura eléctrica, las cuales deberán desarrollarse a través de convocatorias públicas o ampliaciones directas del sistema existente para garantizar la confiabilidad del suministro a largo plazo.
Según Portafolio, el cronograma de ejecución inicia con la adecuación de bahías en la subestación Sahagún a 500 kilovatios (kV) para diciembre de 2027, seguida por la subestación Carlosama en 2029, la cual es clave para el seccionamiento de líneas fronterizas. El documento detalla proyectos estructurales para 2030 como la interconexión Nordeste y Urabá Antioqueño, que incluye las nuevas subestaciones Lagunas y Guárcama a 220 kV, y la subestación Macana con reconfiguración de enlaces; para abril de 2031 se proyecta la entrada de la subestación Corzo, fundamental para la red de occidente.
El proyecto de mayor horizonte temporal es la subestación Amanecer, cuya entrada en operación está prevista para diciembre de 2032 y requerirá la instalación de reactores de 120 MVAr (potencia reactiva) y transformadores de alta potencia para conectarse al circuito Virginia-Nueva Esperanza. Estas inversiones en tecnología de interruptor y medio, así como en bancos de autotransformadores, son esenciales para reconfigurar los circuitos regionales y asegurar la estabilidad de voltaje necesaria para soportar la creciente demanda energética del país durante la próxima década.
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