Entre enero y noviembre de 2025, Colombia despachó un total de 317.000 toneladas de flores frescas hacia cerca de 100 mercados internacionales, alcanzando una valoración superior a los US$2.200,0 millones. Dicho desempeño ratifica a este segmento como uno de los mayores generadores de divisas no minero-energéticas para el país, siendo la temporada de San Valentín un momento decisivo que concentra el 20,0% del volumen anual. Durante esta ventana logística crítica, la industria logró exportar más de 900 millones de tallos, principalmente hacia Estados Unidos, lo que exigió niveles superiores de confiabilidad y control de riesgos para cumplir con los tiempos de entrega.
Según Forbes Colombia, la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores (Asocolflores) destacó que el sector genera aproximadamente 240.000 empleos formales, de los cuales 150.000 son directos y el 60,0 % son ocupados por mujeres, mayoritariamente madres cabeza de familia. Para atender picos de demanda como el del 14 de febrero, se vinculan más de 20.000 trabajadores temporales en labores de cultivo, poscosecha y operación logística. Tal capacidad de respuesta se sustenta en el “Plan Pétalo”, una estrategia de seguridad y coordinación que en 2026 conmemora dos décadas garantizando la eficiencia en la cadena de suministro.
La iniciativa permite asegurar la movilidad de la carga desde las 10.500 hectáreas cultivadas hasta los puertos y aeropuertos, previniendo ilícitos y fortaleciendo el prestigio de la marca “Flores de Colombia”. Con un promedio de dieciséis puestos de trabajo por hectárea, la floricultura se posiciona como la actividad agrícola más intensiva en mano de obra formal del país. Cabe recordar que en el consolidado de 2024, el gremio reportó ventas externas por US$2.350,0 millones, demostrando cómo la organización productiva contribuye estructuralmente al desarrollo económico de las comunidades rurales.
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