El sistema de salud colombiano inició el año 2026 enfrentando una coyuntura marcada por problemas estructurales de liquidez, crecimiento de la cartera y demoras en los pagos a los prestadores. La insuficiencia de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) se ha consolidado como el principal obstáculo financiero, sumándose a las deudas históricas sin depurar y a las constantes fallas en la auditoría de cuentas. En medio de dicho panorama de presión interna y tras el hundimiento de la reforma legislativa en el Congreso durante 2025, emerge una oportunidad de transformación: la externalización de procesos administrativos sanitarios desde Estados Unidos hacia el territorio nacional.
Según la Cámara de Comercio Colombo Americana (AMCHAM), ciudades como Bogotá, Medellín, Barranquilla y Cali se están consolidando como centros estratégicos para el nearshoring médico. Empresas locales e internacionales aprovechan la disponibilidad de talento bilingüe, los costos competitivos y la compatibilidad horaria para asumir operaciones de alto valor agregado. Los procesos con mayor demanda de migración incluyen la facturación, la codificación bajo estándares internacionales, la gestión de autorizaciones previas y el soporte clínico remoto. Además, la oferta nacional ha evolucionado desde la simple provisión de personal hasta la entrega de soluciones integrales que cubren la digitalización documental, auditorías especializadas y centros de contacto capacitados en normativas estadounidenses.
A pesar del auge en la exportación de servicios, los expertos advierten que persisten profundas brechas regionales que requieren atención urgente. Mientras las grandes capitales concentran la tecnología y el talento humano calificado, las zonas rurales operan con limitaciones crónicas de conectividad y capacidad resolutiva. Para garantizar la sostenibilidad del modelo a largo plazo, el Marco Estratégico de Evolución Sanitaria 2026-2030 propone implementar una reingeniería técnica que incluya métricas verificables, reglas claras de pago oportuno y la creación de un Plan Nacional de Cupos para especialidades médicas prioritarias. El gran desafío consistirá en lograr que los beneficios económicos derivados de la internacionalización contribuyan efectivamente a fortalecer toda la red hospitalaria del país.
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