La industria tecnológica global avanza en el diseño de la sexta generación de conectividad móvil (6G), una evolución que plantea transformaciones estructurales en el funcionamiento del Internet de las Cosas (IoT). Mientras América Latina consolida el despliegue de redes 5G, el desarrollo del 6G apunta a resolver una de las principales limitaciones del ecosistema actual: la dependencia energética de miles de millones de dispositivos conectados simultáneamente. La nueva generación busca habilitar equipos de “energía cero”, capaces de captar recursos del entorno como la luz, el calor o las señales de radio, operando de forma autónoma y reduciendo los costos asociados al mantenimiento y reemplazo de baterías.
Telecomunicaciones: análisis y cifras
Según el diario Portafolio, la tecnología 6G contempla una mejora proyectada de hasta 100,0 veces en la eficiencia energética por bit transmitido, lo que permitiría el despliegue masivo de sensores inteligentes prácticamente libres de mantenimiento. Datos de la Global System for Mobile Communications Association (GSMA) estiman que las redes de esta generación requerirán hasta 3,0 veces más espectro de banda media para soportar la demanda futura, con proyecciones que alcanzan más de 5.000 millones de conexiones y un tráfico móvil global cercano a los 3.900 exabytes mensuales hacia el año 2040. Sectores como utilities, petróleo y gas, agricultura y ciudades inteligentes figuran entre los principales beneficiados al poder desplegar millones de dispositivos sin requerir gestión constante de baterías.
En América Latina, los primeros pasos hacia esta transición ya se encuentran en marcha. En Colombia, entidades como el Ministerio TIC y la Agencia Nacional del Espectro han comenzado a incorporar la visión del 6G dentro de sus planes estratégicos, orientados a modernizar la infraestructura de conectividad y reducir las brechas digitales. Paralelamente, varias de las capacidades asociadas al 6G ya se exploran sobre redes 5G avanzadas y arquitecturas edge computing, habilitando el procesamiento de datos en tiempo real y decisiones autónomas en dispositivos distribuidos, lo cual abre nuevos modelos de negocio B2B para operadores de telecomunicaciones más allá de la conectividad tradicional.
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