La industria textil nacional enfrenta una crisis por el ingreso diario de 650 toneladas de mercancía extranjera mediante plataformas electrónicas que no asumen obligaciones tributarias. Para mitigar tal impacto, la Cámara Colombiana de la Confección propuso implementar un arancel del 40,0% y aplicar un Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 19,0% a los artículos importados bajo el régimen de envíos urgentes. Dicha medida busca proteger la estabilidad de 142.000 empresas locales que se encuentran en riesgo de quiebra ante una competencia completamente desequilibrada.
Fabricación Textiles y Tejidos: análisis y cifras
Según el diario La República, la problemática radica en el aprovechamiento de vacíos regulatorios internacionales, facilitando la fragmentación de encomiendas y la triangulación de mercancías para eludir responsabilidades aduaneras. Mientras los fabricantes locales asumen múltiples gravámenes, aportes parafiscales y normativas de etiquetado, los operadores foráneos ingresan productos sin ninguna restricción de la autoridad tributaria. Tal desequilibrio provoca que numerosos talleres y marcas emergentes paralicen su producción para dedicarse exclusivamente a la reventa de artículos importados, deteriorando gravemente el ecosistema manufacturero.
Las estimaciones gremiales indican que el Estado deja de percibir entre $6 y $8 billones de pesos anuales por la falta de recaudo en dichas operaciones transfronterizas. A diferencia de países que prohibieron la entrada de tales bienes o establecieron topes de entre US$400 y US$500 con gravámenes de hasta el 60,0%, el mercado nacional mantiene normativas sumamente laxas. Especialistas reconocen la importancia de la digitalización del consumo, pero advierten que resulta insostenible mantener esquemas que destruyen el empleo formal a lo largo de toda la cadena de valor textil.
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