El sector ganadero colombiano experimentó una notable recuperación en sus indicadores de demanda interna durante el último ciclo anual. Según cifras de la Federación de Ganaderos (FEDEGAN), la ingesta per cápita de carne de res alcanzó los 18,4 kilogramos por habitante al cierre del 2025, evidenciando un crecimiento sostenido frente a los 16,4 kilogramos registrados en 2022. Dicho repunte obedeció a una combinación de factores, destacándose el aumento en los ingresos nominales de los hogares y la intensificación de las estrategias gremiales enfocadas en promover las cualidades nutricionales de la proteína bovina a nivel nacional.
De acuerdo con el portal Infobae y datos de FEDEGAN, el volumen actual de consumo se calcula a partir de una producción nacional en canal de 811.846 toneladas, sumada a las importaciones y restando las exportaciones. Esta cifra posteriormente se divide entre una población estimada de 53,8 millones de ciudadanos. El balance positivo se sostiene en un inventario de ganado bovino de casi 30 millones de animales, asegurando el suministro interno y la competitividad en más de 30 mercados internacionales. Esto se apoya en programas de mejora genética, bienestar animal y prácticas de ganadería sostenible.
A pesar del panorama favorable, el encarecimiento del producto frente a otras alternativas proteicas genera alertas para el corto plazo. El análisis sectorial detalla que, mientras la carne de res experimentó un aumento de precios cercano al 9,6 %, opciones como la carne de cerdo y el pollo registraron variaciones del -2,8 % y 2,8 % respectivamente. Frente a este entorno de presiones inflacionarias, el principal desafío radicará en mantener la estabilidad de la demanda, un objetivo que dependerá directamente de la capacidad adquisitiva de los consumidores y del control macroeconómico sobre el costo de los alimentos esenciales.
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