El mercado mundial de teléfonos inteligentes enfrentará una contracción del 12,9 % durante el 2026, originada por una escasez sin precedentes de chips de memoria. Las proyecciones indican que los envíos globales se reducirán a 1.100 millones de dispositivos, marcando una caída frente a los 1.260 millones comercializados en la vigencia anterior. Semejante escenario responde al incremento acelerado en la demanda de componentes avanzados para tareas de inteligencia artificial, situación que ha mermado la oferta internacional y puesto en peligro el modelo de negocio de múltiples fabricantes tecnológicos.
Según el diario La República, la firma de investigación IDC advierte que la crisis actual supera ampliamente los impactos generados por la pandemia o los aranceles previos. El aumento vertiginoso en los costos de procesamiento y almacenamiento afecta severamente los márgenes de ganancia de marcas que operan con sistemas Android, tales como Xiaomi y Oppo. Ante el déficit de suministros, las compañías se ven obligadas a adaptar sus estrategias comerciales, reduciendo especificaciones, eliminando los modelos básicos menos rentables e impulsando a los consumidores hacia la adquisición de equipos de gama alta.
Los líderes de la industria señalan que el obstáculo central radica en la disponibilidad física de los semiconductores. Los pronósticos sugieren que la estrechez productiva se prolongará por lo menos hasta mediados de 2027, transformando radicalmente el tamaño del mercado y el panorama competitivo global. Los analistas concluyen que la época de los celulares económicos ha llegado a su fin; un claro ejemplo es el segmento de dispositivos inferiores a US$100, del cual se vendieron 170 millones de unidades el año pasado, un nicho que ahora resulta financieramente insostenible de mantener.
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