El desabastecimiento de combustible de aviación en Colombia ha alcanzado niveles críticos, afectando las operaciones de aerolíneas en varios aeropuertos del país. Este problema se originó a partir de la falla eléctrica en la Refinería de Cartagena el 16 de agosto, lo que ha llevado a una crisis en el suministro de Jet A1. A pesar de que Ecopetrol ha anunciado medidas de contingencia, incluyendo la importación de 100.000 barriles de combustible que llegarán al país próximamente, la situación sigue siendo alarmante.
Turismo y Hotelería: análisis y cifras
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) advirtió al Ministerio de Transporte que varios proveedores han comenzado a suspender o reducir el suministro de combustible, afectando aeropuertos clave como Cartagena, Bogotá y Medellín. Por ejemplo, en el Aeropuerto Internacional Rafael Núñez de Cartagena, el proveedor WFS suspendió completamente el suministro a una aerolínea el 23 de agosto, y Terpel también ha anunciado la suspensión del suministro a tres aerolíneas a partir del 26 de agosto. Esta situación es especialmente preocupante para Cartagena, un destino vital para el turismo.
En Bogotá, los principales proveedores de combustible, Terpel y Chevron, han reportado inventarios en niveles críticamente bajos, lo que ya ha llevado a la cancelación de vuelos desde el 25 de agosto. Además, aeropuertos en ciudades como Bucaramanga, Cali, Cúcuta y Santa Marta también enfrentan la suspensión del suministro de combustible, lo que pone en riesgo la conectividad aérea en estas regiones.
Ante esta situación, la Aerocivil ha permitido a las aerolíneas reprogramar, suspender o cancelar vuelos entre el 28 de agosto y el 4 de septiembre.
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