Al cierre del tercer trimestre de 2024, el valor agregado del sector turismo registró una caída superior al 5,0%, explicado en gran medida por una disminución en el gasto de los colombianos en hoteles y restaurantes, toda vez que lo que están destinando los hogares a estos servicios se contrajo un 4,4%.
Artículos Especiales: análisis y cifras
Debido a la contracción del sector, la demanda de hoteles siguió la tendencia y, entre enero y octubre, la ocupación a nivel nacional se redujo casi cuatro puntos porcentuales respecto al mismo periodo de 2023. Pese a la contracción, la temporada decembrina habría supuesto un ligero empuje en las estadías, y se espera que la ocupación para diciembre de 2024 haya cerrado en torno al 53,7%, esto es, 1,5 puntos porcentuales por encima del mismo mes de 2023. No obstante, el incremento sería insuficiente para apalancar los ingresos reales del sector.
La desaceleración del turismo doméstico contrasta con el dinamismo de la aviación comercial, evidenciando un cambio en los patrones de consumo de los hogares colombianos. La inflación acumulada y la presión sobre el poder adquisitivo han llevado a los consumidores a reducir gastos discrecionales en hospedaje y alimentación fuera del hogar, pese a que la accesibilidad a vuelos se ha ampliado significativamente. Este desacople sugiere una reconfiguración en las prioridades de gasto de las familias hacia servicios esenciales.
Para los operadores hoteleros y gastronómicos, la persistencia de márgenes comprimidos representa un desafío estructural que requiere replanteamiento estratégico. La recuperación parcial en diciembre no es suficiente para compensar las pérdidas acumuladas en los trimestres anteriores, forzando a empresas a optimizar costos operativos y diversificar sus modelos de negocio hacia segmentos menos sensibles a ciclos económicos desfavorables del consumidor interno.
