La guerra entre Estados Unidos e Irán en 2026 podría durar mucho más de lo que prometen los discursos políticos. Aunque desde Washington se habla de una posible victoria rápida basada en bombardeos aéreos y ataques selectivos, la realidad militar sobre el terreno apunta a un escenario muy distinto: una guerra de desgaste prolongada y con múltiples frentes activos.
Irán ha preparado durante décadas una estrategia defensiva basada en miles de misiles, drones de bajo costo, bases subterráneas y plataformas de lanzamiento móviles que dificultan una derrota rápida. Además, el conflicto ya no se limita a un solo país, sino que involucra a aliados regionales en lugares como Líbano, Irak, Siria y Yemen, obligando a Estados Unidos e Israel a dividir sus recursos militares.