El sector de transporte terrestre de carga en Colombia afronta un momento de transición tecnológica impulsado por políticas gubernamentales, incentivos tributarios y la creciente competitividad de las tecnologías de propulsión eléctrica. Si bien el mercado automotor registró un crecimiento histórico en la matriculación de vehículos eléctricos e híbridos durante el primer trimestre de 2026, con un incremento del 95,4% frente al mismo periodo de 2025 al pasar de 14.916 a 29.140 unidades según datos del Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT) consolidados por la Asociación Nacional de Movilidad Sostenible (Andemos), el segmento de carga pesada muestra una realidad distinta. De acuerdo con cifras de la Federación Nacional de Comerciantes y Empresarios (Fenalco) y la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), de los 12.405 vehículos de carga nuevos matriculados durante 2025, el 98,0% operan con diésel, el 1,6% utilizan gas natural vehicular (GNV) y apenas el 0,2% funcionan con energía eléctrica. El contraste entre la aceleración del mercado de vehículos livianos electrificados, donde las unidades 100,0% eléctricas aumentaron un 171,0% con 9.360 matrículas en el primer trimestre del año en curso, y la lenta penetración de esta tecnología en el transporte de mercancías evidencia los retos estructurales que persisten para descarbonizar la logística nacional.
Automotor: análisis y cifras
No obstante, la llegada de nuevos actores al mercado de camiones refuerza la diversificación de la oferta en un segmento que creció un 34,6% en matrículas durante 2025, destacando la marca alemana MAN, que estableció operaciones con una inversión superior a un millón de euros a través de Porsche Colombia, enfocada en tractocamiones y vehículos vocacionales configurados específicamente para la topografía del territorio, así como SITRAK, del grupo chino Sinotruk, representada por Motorysa. Para contextualizar este crecimiento dentro de la dinámica general del sector, cabe recordar que las ventas de vehículos en Colombia crecieron un 23,2% en el primer semestre de 2025, tendencia alcista que se ha profundizado con la oferta de modelos electrificados cada vez más competitivos en precio.
Según el portal RTVC Noticias, el Ministerio de Transporte anunció el lanzamiento oficial de la iniciativa denominada Ruta-E: “Energía Limpia en Movimiento”, un proyecto que busca crear el primer corredor eléctrico para vehículos de carga del país. La infraestructura conectará a Bogotá con Barranquilla y Cartagena a lo largo de 1.200 kilómetros, un tramo por donde circula aproximadamente el 22,0% de la carga que se moviliza en el territorio nacional. El corredor contempla la instalación de electrolineras a lo largo del recorrido y se desarrollará en alianza con las organizaciones Calstart y Drive to Zero, especializadas en soluciones de transporte sostenible, con participación de comercializadores, empresas transportadoras y operadores energéticos.
El inicio de operaciones está programado para el 17 de junio de 2026. En paralelo, el Gobierno Nacional ha impulsado el plan de incentivos INPIMHEL, que establece cupos anuales de importación de hasta 20.000 vehículos electrificados con un arancel preferencial del 5,0% durante 2026 y 2027, complementados con un arancel del 0,0% para la importación de maquinaria destinada a plantas de ensamble. Actualmente, los vehículos eléctricos mantienen un IVA reducido del 5,0% frente al 19,0% aplicable a los de combustión interna, además de beneficios como la exención del pico y placa y descuentos en el SOAT, medidas enmarcadas en la Ley 1964 de 2019 que han contribuido a que los modelos eléctricos representen cerca del 18,0% de las matrículas registradas en marzo del presente año.
En materia de infraestructura de recarga, el país cuenta con aproximadamente 445 puntos distribuidos principalmente en Bogotá con 84 estaciones, Medellín con 48 y Cali con 23, una densidad que aún resulta insuficiente frente al ritmo de adopción vehicular, particularmente en la capital, donde la proporción se sitúa en un cargador por cada 125 vehículos híbridos y eléctricos. El aumento en la oferta de modelos ha sido otro factor determinante: actualmente es posible adquirir vehículos eléctricos desde aproximadamente $90,0 millones, híbridos entre $100,0 millones y $150,0 millones en segmentos masivos, y opciones de gama alta por encima de los $200,0 millones, un rango de precios impensable hace apenas tres años y que, sumado a la llegada de marcas como Tesla al mercado colombiano, ha modificado sustancialmente las expectativas de los consumidores y de las empresas transportadoras.

Desde la perspectiva de Sectorial, la puesta en marcha del corredor eléctrico Bogotá-Cartagena constituye un avance relevante para sentar las bases operativas de la descarbonización del transporte de carga, un segmento que concentra una proporción significativa de las emisiones de dióxido de carbono del sector logístico nacional. Sin embargo, la transición presenta múltiples desafíos simultáneos que condicionan su velocidad. En primer lugar, la brecha de infraestructura de recarga fuera de los principales centros urbanos limita la viabilidad económica de los camiones eléctricos en rutas intermunicipales, un factor que el corredor Ruta-E busca mitigar, pero que requerirá inversiones complementarias en el mediano plazo.
En segundo lugar, la estructura de incentivos fiscales ha demostrado eficacia en el segmento de vehículos livianos; no obstante, su extensión al transporte de mercancías demanda mecanismos de financiación adaptados a la lógica de costos operativos y retorno sobre inversión propios de las empresas transportadoras, donde el costo total de propiedad sigue favoreciendo al diésel en trayectos de largo alcance. Por otro lado, la sobreoferta regulatoria, representada por la coexistencia de estándares técnicos aún en proceso de definición y la incertidumbre normativa derivada del ciclo político, añade complejidad a las decisiones de inversión de las flotas.
La consolidación de la electromovilidad en la logística colombiana dependerá, en última instancia, de la articulación entre la política regulatoria, la expansión de la red de recarga de alta potencia y la competitividad de los precios de adquisición, factores que evolucionarán en función de las decisiones que adopte el próximo gobierno a partir de agosto de 2026. Para obtener más información sobre las tendencias, los indicadores financieros y las variables comerciales que impactan al sector automotor y al transporte de carga, consulte nuestro Índice de Desempeño Sectorial, una herramienta diseñada para respaldar la toma de decisiones corporativas con inteligencia sectorial actualizada.
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