Transformamos la información sectorial en estudios para identificar oportunidades en tu empresa

Adidas y Puma, la Historia de Odio entre Hermanos

Déjanos tus datos para recibir un informe gratis del sector

Comparte en redes sociales

Hay historias empresariales que van más allá de los balances financieros y las cuotas de mercado. La rivalidad entre Adidas y Puma es una de ellas. Detrás de dos de las marcas deportivas más reconocidas del planeta no hay solo estrategia corporativa y campañas de marketing millonarias, sino una ruptura familiar irreparable que partió literalmente en dos a una ciudad alemana y que sigue influyendo en la dinámica competitiva del sector deportivo global hasta hoy.

La historia comienza en Herzogenaurach, una pequeña localidad de Baviera con menos de 25.000 habitantes, donde dos hermanos construyeron un imperio desde cero. Lo que empezó como una sociedad familiar terminó convertido en una guerra de décadas que transformó la industria del calzado deportivo, redefinió el patrocinio atlético y dejó una huella profunda en la cultura popular. Entender este conflicto es entender, en buena medida, cómo funciona la competencia feroz entre marcas en el capitalismo moderno.

El origen de una sociedad familiar

En la década de 1920, Adolf Dassler, conocido como Adi, comenzó a fabricar calzado deportivo en la cocina de su madre en Herzogenaurach. Su visión era simple pero poderosa: crear zapatillas diseñadas específicamente para el rendimiento atlético, algo que en esa época era una novedad casi inexistente en el mercado masivo. En 1924, su hermano mayor Rudolf se unió al proyecto y juntos fundaron la Gebrüder Dassler Schuhfabrik, la Fábrica de Calzado de los Hermanos Dassler.

La empresa creció con rapidez. Adi era el cerebro técnico, el innovador obsesionado con el calzado, mientras que Rudolf asumía el rol comercial, vendiendo, negociando y construyendo relaciones. Era una división del trabajo que, al menos por un tiempo, funcionó con eficiencia notable. Para finales de los años treinta, la fábrica ya producía más de cien modelos distintos y empleaba a cerca de cien trabajadores, una escala considerable para la época y para una ciudad de ese tamaño.

El impulso de los Juegos Olímpicos de Berlín 1936

El punto de inflexión llegó en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936. Adi Dassler, con una visión comercial muy adelantada a su tiempo, convenció al atleta estadounidense Jesse Owens de competir con sus zapatillas con clavos. Lo que ocurrió después fue historia pura: Owens ganó cuatro medallas de oro en un escenario cargado de tensión política, frente al mismísimo Adolf Hitler, quien pretendía usar los juegos como vitrina de la supuesta superioridad aria. Las zapatillas Dassler se convirtieron de inmediato en sinónimo de rendimiento de élite y proyección internacional.

La Segunda Guerra Mundial y la fractura irreparable

La Segunda Guerra Mundial no solo destruyó Europa. También destruyó la relación entre los hermanos Dassler. Ambos fueron incorporados al aparato militar nazi, pero sus trayectorias y compromisos ideológicos fueron radicalmente distintos. Rudolf era un convencido seguidor del régimen y sirvió activamente en el ejército. Adi, en cambio, mantuvo una posición más ambigua, transformando su fábrica en una planta de producción de equipamiento militar pero sin el fervor político de su hermano.

Las versiones sobre lo que desencadenó la ruptura definitiva varían según la fuente. Una versión señala que Rudolf creyó que fue Adi quien lo denunció ante las autoridades aliadas al final de la guerra, acusándolo de ser un activista nazi. Adi siempre lo negó. Otra fuente de tensión fue un incidente durante un bombardeo aliado, cuando Adi y su esposa se refugiaron en un búnker donde también estaba Rudolf, y supuestamente comentaron que “los monstruos de siempre vienen de vuelta”, frase que Rudolf interpretó como una referencia directa a él. El rencor fue irreversible.

La división de 1948 y el nacimiento de dos imperios

En 1948 los hermanos disolvieron la sociedad. Adi fundó Adidas ese mismo año, uniendo su apodo con las primeras letras de su apellido. Rudolf, por su parte, fundó inicialmente una empresa llamada Ruda, que al año siguiente renombró como Puma. Ambas fábricas quedaron ubicadas en orillas opuestas del río Aurach, que dividía literalmente a Herzogenaurach en dos. La ciudad entera se polarizó: había empleados, bares, tiendas y hasta iglesias asociadas a una u otra marca. Durante décadas, los habitantes de Herzogenaurach miraban primero los pies de un desconocido antes de hablar con él, para saber a cuál bando pertenecía. El fenómeno fue tan documentado que los periodistas bautizaron a la ciudad como “la ciudad de los cuellos doblados”.

El legado competitivo: dos gigantes en cifras

Desde su separación, Adidas y Puma trazaron caminos distintos pero igualmente exitosos en términos de influencia global. La rivalidad que comenzó entre dos hermanos en un pueblo bávaro se convirtió en una de las competencias de marca más estudiadas en la historia del marketing deportivo. Hoy ambas empresas cotizan o pertenecen a grupos globales de primer nivel, con presencia en más de 120 países.

IndicadorAdidasPuma
Año de fundación1949 (como Adidas)1948 (como Ruda; Puma desde 1949)
Ingresos FY2024~€23.700 millones~€8.800 millones
Empleados~65.000~16.000
SedeHerzogenaurach, AlemaniaHerzogenaurach, Alemania
PropiedadCompañía pública (XETRA: ADS)Grupo Kering (~31%) y Artémis
Patrocinio emblemaFIFA – Mundiales desde 1970World Athletics; Pelé en 1970
Colaboración cultural claveYeezy (Kanye West, 2013–2022)Rihanna (directora creativa 2014–2017)
Posición global en ropa deportiva2.ª (tras Nike)3.ª–4.ª (compite con Under Armour)

Adidas consolidó su liderazgo vinculándose a los grandes eventos deportivos internacionales. Su acuerdo con la FIFA para patrocinar los Mundiales de Fútbol es uno de los contratos de patrocinio más longevos del deporte mundial, activo desde 1970. En 2024, Adidas reportó ingresos netos superiores a los 23.600 millones de euros, recuperándose de manera notoria de la crisis de imagen derivada de la cancelación del contrato con el rapero Ye (Kanye West) en 2022, que había dejado un agujero de aproximadamente 250 millones de euros en sus resultados.

Puma, aunque de menor tamaño, ha sabido construir un posicionamiento diferenciado. Con ingresos cercanos a los 8.800 millones de euros en 2024, la marca bávara ha apostado por la intersección entre el deporte y la cultura urbana, consolidando colaboraciones con figuras como Rihanna, quien fue directora creativa de la marca entre 2014 y 2017, y con atletas de alto perfil en disciplinas como el atletismo y el fútbol. Uno de sus momentos más icónicos ocurrió en la final del Mundial de México 1970, cuando Pelé detuvo el partido antes del saque inicial para atarse los cordones de sus Puma King —un gesto supuestamente acordado con la marca por 120.000 dólares— que generó una cobertura televisiva global imposible de pagar. Puma es hoy propiedad del grupo Kering, el conglomerado de lujo francés dueño también de Gucci y Saint Laurent.

La reconciliación simbólica de 2009

En 2009, más de seis décadas después de la ruptura, representantes de ambas empresas protagonizaron un gesto simbólico en Herzogenaurach. Empleados de Adidas y Puma jugaron un partido de fútbol conjunto para conmemorar la paz entre las dos compañías. Fue un evento cargado de simbolismo, aunque la competencia comercial entre las marcas, por supuesto, nunca se detuvo. Los fundadores no vivieron para verlo: Adi Dassler murió en 1978 y Rudolf en 1974, sin haberse reconciliado jamás.

El mercado colombiano: donde compiten las dos herencias

En Colombia, el mercado de calzado y artículos deportivos ha mostrado un dinamismo creciente en los últimos años. Según datos del DANE y análisis sectoriales, el consumo de calzado en el país superó los 2.200 millones de dólares en 2023, con una participación relevante de marcas internacionales en el segmento premium y de moda deportiva. Tanto Adidas como Puma tienen presencia activa en el país a través de distribuidores, tiendas propias y plataformas de comercio electrónico, compitiendo también con Nike, Under Armour y marcas locales en crecimiento.

La historia de los hermanos Dassler también ilustra una lección de gestión empresarial especialmente relevante para el tejido productivo colombiano: la separación de roles —el técnico innovador y el comercial relacionista— puede ser una fortaleza o un punto de quiebre según cómo se gestionen las tensiones internas. Muchas empresas familiares colombianas enfrentan dilemas similares cuando la segunda generación asume posiciones de poder y los acuerdos implícitos de la fundación ya no son suficientes para sostener la cohesión. El caso Dassler es, en ese sentido, un estudio de caso sobre lo que ocurre cuando el capital relacional familiar se agota sin haber construido estructuras de gobernanza formal.

Paradójicamente, fue precisamente esa ruptura la que generó una competencia que impulsó a ambas marcas hacia niveles de innovación y marketing que probablemente no habrían alcanzado como empresa unificada. La rivalidad obligó a cada hermano a diferenciarse, a buscar endorsements más audaces, a innovar en materiales y diseño con mayor urgencia. En el mercado colombiano, donde la estrategia de diferenciación de marca sigue siendo un activo infravalorado por muchas empresas, la historia de Adidas y Puma ofrece un ejemplo de cómo la presión competitiva, incluso cuando duele, puede ser el motor más poderoso de la excelencia.

Preguntas frecuentes sobre Adidas y Puma

¿Por qué se separaron los fundadores de Adidas y Puma?

Los hermanos Adolf (“Adi”) y Rudolf Dassler rompieron su sociedad en 1948 tras años de tensiones acumuladas durante la Segunda Guerra Mundial. Rudolf creyó que Adi lo había denunciado ante las autoridades aliadas como activista nazi, algo que Adi negó siempre. Un incidente en un búnker durante un bombardeo terminó de envenenar la relación. La ruptura fue tan definitiva que los dos hermanos nunca volvieron a hablarse.

¿Cuál es más grande, Adidas o Puma?

Adidas es significativamente más grande. En 2024, Adidas reportó ingresos de aproximadamente €23.700 millones con unos 65.000 empleados, siendo la segunda marca deportiva del mundo tras Nike. Puma facturó alrededor de €8.800 millones con 16.000 empleados, ocupando la tercera o cuarta posición global. Sin embargo, Puma ha demostrado mayor agilidad en colaboraciones de moda y cultura urbana.

¿Qué significa el nombre Adidas?

Adidas combina el apodo del fundador (“Adi”, diminutivo de Adolf) con las primeras tres letras de su apellido Dassler. La marca fue registrada en 1949. Las tres rayas, su símbolo más reconocible, fueron diseñadas originalmente con una función técnica: reforzar la parte lateral de la zapatilla para mayor estabilidad.

¿A quién le pertenece Puma hoy?

Puma es propiedad mayoritaria del grupo francés de lujo Kering (propietario también de Gucci, Saint Laurent y Balenciaga), que controla aproximadamente el 31% de las acciones a través de su holding Artémis. La empresa cotiza en la bolsa de Fráncfort. Kering ha intentado vender su participación en varias ocasiones, pero mantiene el control ante la falta de compradores al precio deseado.

¿Cómo influyó la rivalidad Adidas-Puma en el marketing deportivo?

La competencia entre los hermanos Dassler fue pionera en el patrocinio de atletas de élite como herramienta de marketing. Adi Dassler vistió a Jesse Owens en 1936; Rudolf llevó a Pelé a detener un partido en el Mundial 1970 para atarse los cordones de sus Puma King. Estas acciones establecieron el modelo moderno del endorsement deportivo que hoy domina contratos de cientos de millones de dólares con jugadores como LeBron James, Cristiano Ronaldo o Kylian Mbappé.

Accede a la inteligencia de tu sector. 

Si quieres enfrentar los cambios del mercado de manera asertiva, suscríbete a ODA, y conoce todos los datos de tu sector.

Compra el informe completo del sector de tu interés

Artículos del sector

VER TODOS LOS ARTÍCULOS DEL SECTOR

Carrito de la compra

0
image/svg+xml

No hay productos en el carrito.

Seguir comprando
Search

Sectorial 2022 – Prohibida su reproducción total o parcial