Entre enero y septiembre de 2024, Colombia importó 1,1 millones de toneladas de gas natural, lo que representa un aumento del 289,7% respecto al mismo período de 2023. Este incremento se debe a la disminución de los niveles de los embalses, lo que generó una mayor necesidad de gas importado para compensar la reducción en la generación hidroeléctrica, causada por las altas temperaturas y la falta del fenómeno de La Niña. Además, la demanda de gas natural para la generación térmica creció un 53,4% en comparación con el mismo período del año anterior.
Artículos Especiales: análisis y cifras

Esta situación pone de relieve la vulnerabilidad estructural del sistema energético colombiano frente a la variabilidad climática. Históricamente, la hidroelectricidad ha representado más del 60% de la generación total, pero eventos como sequías prolongadas evidencian la necesidad de diversificar la matriz energética. Empresas como Ecopetrol y operadores de gas enfrentan desafíos en la expansión de capacidad de importación, mientras que los precios internacionales del gas impactan directamente en la competitividad del sector eléctrico nacional.
Las importaciones crecientes generan presiones en los márgenes operacionales de generadores térmicos y distribuidoras, quienes deben absorber volatilidad de precios internacionales. Este contexto incentiva inversión en energías renovables y mejora de infraestructura de almacenamiento. Para empresas del sector, la adaptación a esta nueva realidad requiere optimización de costos, diversificación de fuentes de suministro y participación activa en proyectos de energías limpias para mitigar riesgos futuros.