El valor agregado del sector energético ha logrado mantener su tendencia creciente a pesar de la desaceleración económica y de los retos meteorológicos que enfrentó desde finales de 2023. El Fenómeno de El Niño que inició en noviembre de 2023, llevó los niveles de embalses a críticamente bajos, lo cual afectó la generación hidráulica y obligó a compensar la generación faltante a través de otras fuentes más costosas, como la térmica. Paralelamente, la demanda de energía se mantuvo fuerte, de modo que el precio de la energía se vio presionado al alza. Pese a los retos, el país logró evadir racionamientos de energía. Sin embargo, los expertos del sector expresan que este es un riesgo que se mantiene latente en el futuro cercano, debido a las dificultades para garantizar la oferta que abastezca la demanda proyectada. Algunos elementos que afectarían la oferta en el corto plazo son la incertidumbre que desalienta la inversión en el sector, la alta mortalidad de los proyectos de generación, entre otros.
Artículos Especiales: análisis y cifras

La matriz energética colombiana depende aún en exceso de la generación hidráulica, que representa aproximadamente el 65-70% de la capacidad instalada. Esta concentración genera vulnerabilidad ante variabilidades climáticas, evidenciada durante El Niño. Adicionalmente, proyectos de energías renovables como solar y eólica avanzan lentamente, mientras que la generación térmica enfrenta presiones regulatorias y de sostenibilidad, limitando su expansión como respaldo confiable de mediano plazo.
Las empresas del sector enfrentan márgenes comprimidos por costos operativos crecientes y volatilidad de precios, mientras que la incertidumbre regulatoria desestimula inversiones en nueva capacidad. Este escenario demanda estrategias de diversificación tecnológica y eficiencia operativa. Aquellas generadoras que logren desarrollar portafolios balanceados y adaptarse a transiciones energéticas tendrán ventajas competitivas frente a restructuraciones sectoriales inevitable a mediano plazo.