- Pese a los choques logísticos que ha generado la guerra, la pausa en aranceles y los efectos en productividad de la adopción tecnológica están siendo un “escudo” frente a menores ritmos de crecimiento.
En 2026, el crecimiento mundial muestra una desaceleración influenciada por la maduración de las inversiones en inteligencia artificial y por cambios en la logística energética derivados del conflicto en Medio Oriente. Aunque la economía global mantiene cierta resiliencia, los organismos internacionales difieren en sus proyecciones: el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé un crecimiento de 3,3% por la inversión tecnológica y la adaptación del sector privado; la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estima 2,9% por los efectos de los aranceles y la incertidumbre geopolítica, y el Banco Mundial proyecta 2,6%, alertando sobre la desaparición de factores temporales y la persistencia de brechas estructurales entre economías avanzadas y emergentes.
Artículos Especiales: análisis y cifras
En cuanto a la dinámica del comercio internacional, se prevé que mantenga su resiliencia. A pesar de las persistentes tensiones, las empresas han demostrado una notable capacidad para reconfigurar sus cadenas de suministro y adaptarse a nuevos entornos arancelarios. Asimismo, la estabilización de las tarifas a ventas internacionales, impulsada por fallos judiciales y por la firma de nuevos acuerdos comerciales, está contribuyendo a restablecer cierto grado de previsibilidad en el comercio global. No obstante, el principal foco de riesgo sigue siendo la guerra arancelaria entre Estados Unidos y China. Aunque ambas partes acordaron una tregua comercial hasta las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, previstas para noviembre de 2026, los aranceles promedio ya superan el 17,0%, lo que genera presiones inflacionarias y restringe el comercio de mercancías.
Por otra parte, el auge en inversiones tecnológicas; especialmente en infraestructura para IA, semiconductores y computación en la nube; se ha convertido en el principal motor de crecimiento contracíclico. Se estima que la adopción rápida de estas tecnologías podría elevar el crecimiento mundial hasta en 0,3 puntos porcentuales adicionales en 2026 mediante ganancias de productividad y dinamismo empresarial. Este impacto es particularmente fuerte en Estados Unidos y Asia. En contraste, América Latina enfrenta importantes brechas en inversión y adopción tecnológica. Aunque la región representa el 6,6% del PIB mundial, capta apenas el 1,1% de la inversión global en inteligencia artificial. Además, para 2026 se proyecta que solo el 23,0% de las organizaciones latinoamericanas estará generando valor económico real a partir de la IA, mientras que apenas un 6,0% reportará beneficios significativos. Estas cifras reflejan un rezago considerable frente a los niveles de adopción y penetración observados en los mercados más avanzados.

Cifras: FMI. Elaboración: Sectorial